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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 10, No10, DICIEMBRE 2011
Facultad deCiencia y Tecnología
clima fue cálido, la evidencia de este tipo de clima se basa en la presencia de rocas carbonatadas de esa época y en análisis isotópicos de oxígeno e hidrógeno conservados en pedernal. Posterior- mente entre los 1000 a los 540 m. a. existió un nuevo periodo glaciar (Ridgwell et.al., 2003); este episodio es particularmente importante debido a lo que parece ser una asociación estratigráfica muy cercana con la aparición de los metazoarios y la posibilidad de que este clima glacial sirviera como un tipo de filtro para la evolución animal. Este es el registro de clima más frío que se ha tenido en el planeta e implica que el sistema cli- mático del Precámbrico debió funcionar de una manera diferente a como lo hace en la actualidad (Crowell, 1999).
Cambio climático durante el Paleozoico (543- 354 m. a.)
Aunque durante el Paleozoico existieron seis periodos glaciares, de manera general puede decirse que el clima era relativamente más cálido en comparación con el Precámbrico. Durante el Cámbrico los continentes empezaron a juntarse cerca del ecuador lo cual originó un aumento en la temperatura, y existe evidencia de que la concen- tración de CO2 era mucho más alta que durante el resto del Paleozoico (Bond et.al., 1984). Wilkinson y Given (1986) calcularon que la concentración atmosférica de CO2 debió ser al menos 10 veces mayor que la que existe actualmente.
Durante el Ordovícico el clima fue cálido al menos en los trópicos, pero las temperaturas descendie- ron considerablemente al final del periodo y pro- bablemente esta baja de temperatura ocasionó la extinción del Ordovícico (Frakes, 1979).
En el Silúrico inferior la temperatura aumentó, y a esto le siguió un ligero enfriamiento del planeta que se continuó hasta el Devónico medio, y un ambiente cálido y seco fue lo que caracterizó el intervalo entre el Silúrico superior y el Devónico inferior (Caputo y Crowell, 1985).
El resto del Devónico se caracterizó por ser muy cálido, lo cual se ha inferido a partir de la presen- cia de extensos arrecifes semejantes a los arrecifes tropicales actuales, además de los extensos de- pósitos de evaporitas que datan de este periodo.
El Carbonífero inferior continuó con un clima cálido, aunque hubo un aumento de humedad y para el Carbonífero Superior el Planeta empezó a enfriarse lo que ocasionó una glaciación (Crowley et.al., 1987).
Durante el Pérmico hubo una variedad de climas, lo cual se ve reflejado en las rocas depositadas durante ese periodo. Al parecer Asia tuvo un clima relativamente húmedo durante la mayor parte del Pérmico, pero también hay evidencia de glaciaciones en Gondwana; estos cambios en el clima dieron origen a transgresiones y regre- siones marinas, con las transgresiones marinas hubo un aumento en la humedad en latitudes altas (Crowley et.al., 1987).
Para mediados del Pérmico el clima se hizo más cálido, los glaciares retrocedieron y en la parte central de los continentes prevalecieron las condi- ciones secas y áridas; estas condiciones climáticas se mantuvieron durante todo el Pérmico, alter- nando con temperaturas cálidas y frías (Crowley et.al., 1987).
Un calentamiento global muy rápido debió darse a finales del Pérmico creando un efecto inverna- dero muy severo, lo cual se propone fue una de las causas de la gran extinción Permo-Triásica.
Cambio climático durante el Mesozoico (248- 65 m.a.)
Durante el Mesozoico la evidencia geológica indi- ca la prevalencia de climas cálidos y secos.
A principios del Triásico el clima era muy similar al que se presentó durante el Pérmico, es decir frio y húmedo y posteriormente seguido por periodos cálidos y secos.
Durante el Triásico medio al parecer existió el clima más árido y seco que se ha presentado a lo largo de la historia de la Tierra, esto por la for- mación de un supercontinente y su posición en latitudes altas, lo que dejo evidencia de grandes depósitos de evaporitas. No hay evidencia en este periodo de hielo lo cual indica que las condiciones de temperatura cálida prevalecían aún en la zona de los polos (Parrish et.al., 1982).
Durante el Jurásico tampoco existe evidencia de depósitos de tipo glacial. A principios y mediados


































































































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