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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 12, No12, ENERO - DICIEMBRE 2013
Facultad de Ciencias Humanas
Antena de Bruselas, por ejemplo, sólo labora una sola persona de ALOP para la incidencia, y mencio- nan que a veces pensamos que ALOP no aprovecha toda la capacidad de sus (asociaciones) miembros.
Otra cuestión que se resalta es que si bien ALOP es la única que representa como tal a América Latina en los diálogos con las instituciones europeas al lado de las redes europeas enfocadas a América Latina, en la práctica son diálogos en espacios pequeños, en espacios acotados en los que la ca- pacidad de incidencia se limita a las posibilidades aprovechables desde las pautas planteadas por instituciones europeas como la Comisión Europea. En eso, ALOP resalta porque ha tomado un papel que antes nadie tomaba.
Además de analizar los alcances de acuerdos co- merciales, de diálogos o de contextos específicos, en la labor de ALOP destaca la producción de información a través de publicaciones propias o junto con otros agentes (como las que se elaboran en el marco de The Reality of Aid). Sin embargo, una red europea señala: Las tenemos en bibliote- cas, las leímos, las pudimos haber comentado en reunión de retroalimentación, pero (con ello) no se logró construir un espacio de debate entre ONG latinoamericanas y europeas sobre la Cooperación Internacional.
Es decir que, los textos producidos suelen tener limitados alcances para contribuir a los debates sobre desarrollo y las acciones a emprender en la CID hacia América Latina. Además, muchas de las actividades que realiza la asociación se hacen porque eso está en el plan de acción, pero a nivel de incidencia y cabildeo debiera tener objetivos mejor trazados y darles más rumbo, es decir, no correr tras de todo, focalizar sobre algunas cosas desde la perspectiva latinoamericana.
Conclusión
Frente a la magnitud del desafío que tienen ante sí las ONG con actividades cercanas a la CID, su labor parece insignificante, pero considerando el tamaño de sus resultados parece que avanzan por muy buen camino, a pesar de sus limitados re- cursos y los condicionamientos sociales y políticos que en todo momento encuentran.
En este sentido, es evidente que resolver los problemas nacionales y regionales está fuera del alcance de las ONG como ALOP, pero intentar ir a las raíces de los planteamientos, de los discur- sos y de las iniciativas de las instancias del poder oficial provoca –y puede provocar más- reacomo- dos importantes y pequeñas victorias como los ejemplos expuestos que significan cambios en el modo como se piensa la CID y el papel de ellas en esa práctica. Así ALOP ha contribuido –pero no lo ha hecho sola- a sensibilizar y transformar discursos sobre el desarrollo y la CID, para exaltar la necesidad de la participación de las ONG en todos los procesos y que se respete tanto como se favorezca su actuación.
Por otra parte, la Antena en Bruselas de ALOP, así como el conjunto de la asociación, apunta a convertirse en un actor plenamente dedicado a la incidencia política, esto se refleja en sus actuales objetivos y acciones.
De esta manera, a medida que las ONG como ALOP avancen y se consoliden cono agentes de incidencia política, se estará en camino de la transformación de las relaciones de poder, para favorecer un entorno más democrático, incluyente y justo. Sólo nos resta ser precavidos en no poner todas nuestras esperanzas en ellas, porque no son la panacea y sus vicios pueden decepcionarnos, pero sin duda hay que impulsarlas como si fueran nuestra única alternativa, sabiendo que no lo son y complementando nuestros esfuerzos por muchas otras vías.

