Page 13 - AdelphosLykos_5
P. 13

VIDA IDEAL- IDEAL VITALIZADO
HOMILÍA DEL 4 DE OCTUBRE DE 2016 SOLEMNIDAD DE SAN FRANCISCO DE ASÍS UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR
Fray José Rubén Moratilla
Abrazar a un leproso y compartir con él todo el calor de uno mismo, hasta la calidez del corazón: es necesario que eso haya sucedido alguna vez en la vida de un artista como superación hacia una nueva beatitud.
Rainer Maria Rilke
En pleno año de aniversario cervantino, aprovecho la oportunidad para hablar de dos referentes: Don Qui- jote, vida concentrada en el ideal, y Francisco de Asís, ideal como despliegue de vida. No es un sinsentido lo que se está presentando, tampoco un recurso para co- nectar lo que de modo ordinario camina de forma pa- ralela. Don Quijote y San Francisco vinculados, ¿cómo descargar sentido de lo anterior? ¿Qué provecho se puede sacar del nexo vida idealizada- ideal vitalizado?
Reflexionemos, en orden a hallar una respuesta plausi- ble a lo planteado. ¿Cómo descargar sentido a la díada Don Quijote-San Francisco? De entrada parece que no hay contacto (ni aún en términos de posibilidad) entre entidades que ocupan un lugar distinto en el orden del ser; quedarnos en este punto, implica aceptar que he- mos puesto de relieve algo a-significativo, que hemos perdido nuestro tiempo. Empero, no es obstinación; si algunos han conectado al Quijote con Francisco de Asís, ¿ello conlleva a entrar en una discusión bizanti- na?1 No, sólo es cuestión de comprender el porqué de dicho vínculo. Estando así las cosas, prosigamos. Para no empantanarnos, es preciso que hagamos dos cosas:
i. Descartemos el camino de la ontología, ella no es la senda por la que se ha de transitar, de ser así, a lo máximo que se llegaría, con ayuda de la mediación análoga, es al estable- cimiento de parecidos; más temprano que tarde nos daría- mos cuenta de que tal procedimiento sólo nos mostraría lo que ya intuíamos: Don Quijote y San Francisco son di- versos, ese sería el punto de llegada, y al ser así, entonces reforzaríamos lo que ya se nos había dicho: que somos cul- tivadores de una discusión bizantina y de círculos viciosos.
ii. ¿Fin del camino? En modo alguno, para nuestra fortu- na tenemos una alternativa; ¿Por qué no optar por el sin fundamento de Heidegger? Pensemos. No es en las cons- trucciones ni en las estructuras en donde hemos de parar mientes, hundámonos en lo que es condición de la forma- lidad, puede parecer un salto al vacío, empero no es así, una cosa es caer en manos de lo irracional y otra ponernos en las palmas de lo a-racional. Luego entonces, sacando provecho de lo que está presente en nosotros (intuiciones, categorías, juicios) –así emergemos-, demos movilidad a las diadas vida-ideal, ideal-vida desde el fondo del mis- terio. Hundámonos en lo que se halla en la base de toda construcción de tipo formal.
1 Un ejemplo de lo anterior, lo tenemos en el libro de José Antonio Merino: Don Quijote y San Francisco, Dos locos necesarios; la referencia bibliográfica completa se proporciona a continuación:
MERINO, José Antonio, Don Quijote y San Francisco, Dos locos necesarios, PPC, 2005, Madrid, 128 pp.
13
http://e-ducativa.catedu.es/44700165/aula/archivos/repositorio//500/598/html/Unidad05/pagina_11.html


































































































   11   12   13   14   15