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Por Adjani G. Tovar Pimentel
Adjani Tovar es Licenciada en Ciencias de la Comunicación con Especialidad en Producción Audiovisual por la FCPyS de la UNAM. Maestra en Ciencias Sociales por la FLACSO sede académica México. Desde 2012 se desempeña como Coordinadora de Investigación de la USBMéxico, institución donde coordina desde 2014 la Maestría en Comunicación Política y Social.
Su tiempo libre lo invierte en leer, escuchar música y asistir a conciertos.
A medida que nos adentramos en el siglo XXI, la sociedad se encuentra cada vez más inmersa en una era donde la información y el conoci- miento son la moneda de intercambio más importante y símbolo de po- der por excelencia. En esta etapa, aquellos que los posean serán quie- nes tendrán la capacidad de proponer soluciones a los múltiples retos que el entorno enfrenta.
Bajo este contexto, la investigación se erige como una importante herra- mienta que ofrece a los individuos, un mundo infinito de posibilidades para convertirlos en verdaderos a- gentes de cambio, reflexivos y pro- positivos para la construcción de un mundo mejor.
La curiosidad y creatividad son ele- mentos inherentes a los seres hu- manos, la investigación es uno de los vehículos para poder explotarlos.
Gracias al quehacer investigativo, podemos observar y evaluar nuestro entorno, generar y profundizar cono- cimientos y así comprender mejor la realidad en la que nos inserta- mos, romper con las prenociones que tenemos acerca de un fenómeno y encontrar nuevos caminos para abordarlo.
En 2015, la Organización de las Na- ciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), pu- blicó su informe sobre la Ciencia: hacia 2030, en él señaló que, a nivel mundial, el gasto bruto en Investiga- ción (GBID) y Desarrollo alcanzó un total de 1.47 billones de dólares a paridad del poder adquisitivo.
El país del mundo que más invierte en Investigación y Desarrollo es Estados Unidos con un 28,1% del GBID mundial (Schlegel, 2015). Aun- que en nuestro país se han impul-
sado diferentes iniciativas para de- sarrollar la Ciencia y la Tecnología, parece ser que los esfuerzos en dicha materia han sido insuficientes, pues de acuerdo con los datos de la UNESCO apenas se invierte el 0.43% del Producto Interno Bruto para el desarrollo de investigación e innova- ción. Ante este panorama, las uni- versidades del país tienen la enorme responsabilidad de continuar apos- tando por la generación del conoci- miento a través de la investigación.[1]
De acuerdo con datos presentados en el Estudio Comparativo de las Uni- versidades Mexicanas, para 2015 por cada diez investigaciones que se desarrollaron en el país por Institu- ciones públicas, sólo una fue produ- cida por las Instituciones de Educa- ción Privada (UNAM, 2015). Bajo este contexto, resulta destacable la in- versión que en materia de investiga- ción ha hecho nuestra institución.[2]
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USB MISIÓN

