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InvEstIgaCIón UnIvErsItarIa MUltIDIsCIplInarIa - año 5, no5, DICIEMbrE 2006
Facultad de Ciencia y tecnología
Introducción
El tejido óseo se caracteriza por su rigidez y re- sistencia. También posee cierta elasticidad al ser una forma de tejido conectivo denso especializa- do. Estas características le permiten desarrollar dos importantes funciones: una es como sostén y la segunda es la homeostasis de calcio, ya que los huesos contienen más del 99% del calcio del cuerpo (Geneser, 2000).
Macroscópicamente, existen dos tipos de tejido óseo: esponjoso y compacto. Ambos se encuen- tran rodeados por dos capas de tejido conectivo: la interna o endosito que recubre el espacio medular y los espacios del hueso esponjoso, y la externa o periostio que recubre a todo el hueso (Geneser, 2000).
Microscópicamente se encuentra formado por la matriz ósea compuesta por una porción orgánica formada por fibras de colágena, agua, proteínas séricas, electrólitos, osteocalcina, osteonectina, osteopontina y una parte inorgánica que se for- ma por cristales de hidroxiapatita, en relación estrecha con las fibras de colágeno, así como por otros minerales como magnesio, sodio, potasio, carbonato y citrato. Por otro lado, en esta matriz se encuentran las células óseas de diferentes tipos, como las osteoprogenitoras y los osteo- blastos, que son células formadoras de hueso; los osteocitos, cuya función más importante es sintetizar y reabsorber componentes de la ma- triz ósea, pero pueden presentar dos destinos posibles: ser osteocitos o formar parte de las células de revestimiento óseo. Por último, están los osteoclastos que son células especializadas en la remodelación del tejido óseo.
Todos los componentes del hueso antes mencio- nados poseen una organización histológica, for- mando conductos y sistemas donde se distribuyen los osteocitos. El hueso compacto se organiza en láminas con osteocitos que se comunican a través de canalículos para intercambiar diversas sustancias. Las láminas se organizan en forma concéntrica alrededor de los conductos de Havers formando osteonas y, a su vez, estos conductos de Havers se comunican por conductos de Volk- mann. En cambio, el tejido óseo esponjoso se compone por láminas paralelas y osteonas trabe-
culares, sin la presencia de conductos de Havers ni de Volkmann (Geneser, 2000).
A pesar de lo antes mencionado y de las eficien- tes características de este tejido, es factible a alteraciones como fracturas y fisuras producidas por diversas causas como accidentes, golpes y enfermedades óseas. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1995) asegura que las fracturas son el sexto lugar de ingreso hospitalario con 3.2 % de casos, y afirma que la osteoporosis, al ser el segundo problema de salud pública, oca- siona cada 30 segundos una fractura en todo el mundo. De esta manera se invierten alrededor de 730 millones de dólares para atender 36 mil 500 fracturas de fémur, cadera, antebrazo y vér- tebras. Todo esto es ocasionado porque la masa ósea está completamente formada a los 30 años, misma edad a la que ésta empieza a decaer es entre 1-4%, mayor en mujeres que en hombres a causa de los procesos hormonales.
Los tratamientos aplicados a fracturas son placas y tornillos que fijan el hueso hasta soldar, en su mayoría elaborados de materiales ajenos a la composición del hueso. Es por esto que cada día se elaboran materiales nuevos para obtener mejores resultados en el estudio del proceso de regeneración que consiste en reemplazar con células de la misma estirpe el tejido desaparecido mediante mecanismos de osteogénesis, osteo- conducción y osteoinducción, para realizar una serie de procesos de angiogénesis, migración, proliferación de células indiferenciadas, diferen- ciación a osteoblastos, producción de osteoides, mineralización y remodelación (Reddi, et al., 1977). Esta regeneración del tejido óseo ha po- tenciado el incremento de sustitutos y materiales de implante (Valle, et al., 2000).
Objetivo
Describir y comparar histológicamente la regene- ración del tejido óseo de la cresta iliaca de conejo con y sin xenoinjerto Nukbone® al tiempo de 1, 2 y 5 semanas.
Describir e identificar la formación de hueso en tejido muscular con el xenoinjerto Nukbone® a las 5 semanas después del implante.

