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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 12, No12, ENERO - DICIEMBRE 2013
Facultad de Ciencia y Tecnología
de la microbiota intestinal del coyote. La levadura observada se inoculó en Agar Maíz que permite la diferenciación morfológica de muchos organismos levaduriformes, suprime el crecimiento vegetativo y facilita la esporulación (Guillierdmond 1920). En el medio se presentó poco crecimiento, pero se logró obtener la cepa pura. Para identificar la levadura se realizó la tinción con lactofenol azul de algodón para observar la pared del hongo, de acuerdo con la bipartición que presentaban y a su forma ovalada se identificó la levadura como del grupo de los Schi- zosaccharomycetales. Este resultado es preliminar, pues es necesaria una guía más específica para la identificación específica de la levadura.
De manera interesante, al trabajar con las muestras obtenidas de coyotes residentes en cautiverio, nota- mos que la única cepa bacteriana que coincidió con la de vida silvestre fue Klebsiella, sin embargo presentó una morfología colonial diferente a la obtenida en la muestra de vida silvestre. Y de manera interesante, observamos la presencia de un coco gram negativo en los cultivos. Basándonos en los resultados obtenidos por pruebas bioquímicas sugerimos que pudiera ser una bacteria perteneciente a la familia Neisseriaceae, posiblemente del género Moraxella sp. (Madigan et. al., 1999). Este tipo de bacteria sólo se obtuvo su crecimiento a partir de las muestras proporcionadas por el Zoológico de los Coyotes, en el Distrito Federal. Este tipo de bacterias reside en la microbiota oral de perros y se ha aislado en tres infecciones huma- nas relacionadas con mordedura de estos animales (Vaneechoutte et. al., 2000). La posible forma de transmisión de esta bacteria es mediante el contacto directo con las mucosas o saliva de caninos infecta- dos, por ello al encontrar la presencia de Moraxella en la muestra fecal de Canis latrans nos indica que posiblemente podría adquirirse por la dieta, al ingerir carne contaminada de bovinos u ovinos. Esto a su vez explicaría la diferencia entre la consistencia y olor de las muestras fecales de los animales, y sugerir un estado de salud distinto de los coyotes en cautiverio (Winn et. al., 2006).
No obstante, de las especies reportadas de impor- tancia veterinaria, M. canis, se caracteriza por for- mar agrupaciones denominadas diplococos y tener crecimiento negativo en Agar Mac Conkey (Gilardi, 1968). Por ello abrimos la posibilidad que sea otro género. Es posible también que el coco gram ne- gativo que encontramos sea miembro de la familia Veillonellaceae, específicamente del género Veillo- nella. Con anterioridad esta familia fue clasificada
como parte de la familia Neisseriaceae, de ahí que compartan algunas similitudes bioquímicas. Estas bacterias se han reportado presentes en saliva de diversos mamíferos, incluidos los cánidos. De mane- ra importante, estos organismos no producen indol y tampoco están asociados a olores fétidos (Rogosa, 1964; Madigan et. al., 1999). Debido a ello, creemos que se requieren mayores experimentos para cono- cer el metabolismo y la secuencia de esta bacteria para poder definir el género al que pertenece.
Es necesario resaltar que para el caso de la investi- gación realizada con excretas de lobo, se observó la presencia mayoritaria de bacterias del grupo de los Clostridiales (53.8% de las unidades operacionales de taxas). De acuerdo con las técnicas empleadas para este primer acercamiento, no podemos inferir otro tipo de grupos más allá de las Enterobacterias. Sin embargo, es importante señalar que este estu- dio preliminar no descarta la posibilidad de utilizar técnicas de biología molecular tales como análisis de ARN ribosomal 16s (Greetham et. al., 2000; Fu et. al., 2006), o hibridación in situ (Inness et. al., 2007) para confirmar la presencia de estos géneros, así como la identificación de otros taxas que por los métodos empleados no hayan sido determinados, como son las bacterias lácticas (O’Mahoney et. al., 2009; Rinkinen et. al., 2004).
Conclusión
Los bacilos y levaduras pueden formar parte de la microbiota fisiológica de los coyotes en vida libre, debido a que los géneros Escherichia y Klebsiella se encuentran normalmente en el intestino grueso, así como en el tracto digestivo de sus presas principales. Con respecto a muestras de cautiverio, se puede plantear que la presencia de cocos en las heces nos indica que el animal posiblemente no presenta una microbiota intestinal fisiológica, posiblemente rela- cionado con sus hábitos alimenticios. Se requieren más estudios y pruebas enfocadas a la identificación más precisa sobre la microbiota de Canis latrans.
La investigación realizada en muestras de materia fecal de Canis latrans permitirá obtener un conoci- miento más profundo de la ecología de la especie, entender la mecánica de sistemas ecológicos y contar con elementos objetivos para la toma de decisiones en materia de manejo y conservación de la especie.

