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Facultad de Ciencias Humanas
El caso de Julian Paul Asssange y WikiLeaks
En 2010, la página WikiLeaks publicó más de 250 mil cables (secretos y no clasificados), que documentan comunicados de 274 embajadas, consulados y mi- siones diplomáticas, además de los documentos del Departamento de Estado norteamericano. El creador y portavoz de WikiLeaks, Julian Paul Assange, mostró el “talón de Aquiles” del Pentágono, es decir, en su portal ofreció pruebas de que los Estados Unidos han valorado el “daño colateral” de vidas humanas en Irak como un costo menor en su guerra contra el terrorismo.
¿Cuáles han sido algunas de las consecuencias por filtrar información confidencial? Que a Julian Paul Assange lo clasificara el gobierno de los Estados Unidos como el enemigo público número uno, que los medios estadounidenses lo llamen traficante internacional de información y que al día de hoy intenten inhabilitar WikiLeaks e incluso atenten contra la vida de su creador (Arreola, 2012).
Posteriormente, el 19 de junio de 2012, Assange se refugió en la embajada de Ecuador en Londres con el propósito de evitar su extradición a Suecia, donde se le requiere por la presunta comisión de delitos sexuales -no usar condón- al tener relaciones con dos mujeres. Casi dos meses después, el 16 de agosto, el creador de WikiLeaks obtuvo asilo político por parte del gobierno de Rafael Correa. Sin embargo, para hacer efectivo su traslado a Ecuador, Assange debía recibir del gobierno británico el salvoconducto que impidiese su arresto al salir de la embajada del país sudamericano rumbo al aeropuerto londinense.
Las autoridades británicas han hecho saber a Ecua- dor que no otorgarán el citado salvoconducto y no sólo eso, comenzaron a circular versiones en el sentido de que se planeaba un asalto a su embajada para arrestar a Assange, postura que le ha valido bastantes críticas al gobierno británico –a las que se ha sumado México–, por considerar que una ac- ción de ese tipo violenta las relaciones diplomáticas contempladas en la Convención de Viena de 1961.
Por lo pronto, Assange debe permanecer en la em- bajada ecuatoriana por tiempo indefinido, el cual puede prolongarse por varios meses e incluso años, ante la negativa del gobierno inglés de facilitar su salida de su territorio.
No está de más mencionar que Rafael Correa no ha acatado las indicaciones –por no decir imposiciones- que los dirigentes del Fondo Monetario Internacional (FMI) le han dado para cubrir la deuda de Ecuador con sus acreedores extranjeros debido a que la considera ilegal, una ‘deuda odiosa’4 y presumiblemente, una represalia por el asilo concedido a Assange.
Regresando a Assange, ¿cuáles son algunos de los recursos con las que cuenta para hacer frente a su situación? Como ya ha sido mencionado, con la pro- tección de la Convención de Viena sobre relaciones consulares y con la Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados emanada del Protocolo de Ginebra de 1967, si Gran Bretaña invade la embajada de Ecuador atentaría contra el principio universal del derecho de asilo, ese espacio que siempre han mira- do con desprecio las grandes potencias, nostálgicas del otrora imperialismo.
Para Adolfo Gilly, el caso Assange le recuerda lo que vivió León Trotsky cuando el general Lázaro Cárdenas, ex presidente de México, le dio asilo en 1936 debido a que en aquél entonces, José Stalin, gobernante de la Unión Soviética, no sólo lo había exiliado sino que también lo mandó matar hasta conseguirlo en 1940. Stalin persiguió a Trotsky por disidente político y por considerarlo un subversivo. Trotsky, al decir de Gilly, fue un perseguido solitario cuyos poderosos enemigos no temían a sus armas -que nos las tenía-, sino a su pluma, sus ideas y el ejemplo de libertad que representaba en su pensar y su decir. Si bien Gilly no pasa por alto que se trata de casos y situaciones diferentes, para él existe un común denominador: Los tiempos pueden ser distintos. Pero la hipocresía de las grandes potencias me resulta invariable cuando se trata de perseguir a aquellos que, con razones y sin armas, documentan la esencia de sus políticas de dominación y guerra (Gilly, 2012, p. 15).
Un artículo que ilustra la hipocresía de algunos medios de comunicación, en particular, de la prensa de los Estados Unidos, publicado en el 2012, se titula Historia de dos asilos: Assange, Palacio y la hipocresía de los medios por Keane Bhatt5. En su artículo, Bhatt
4 Para profundizar sobre el asunto y el concepto ‘deuda odiosa’, véase por Internet el documental Debtocracy, (2011), subtitulado al español, Deudocracia por los periodistas Aris Hatzistefanou y Katerina Kitidi en el sitio web: www.debtocracy.or
5 El autor ha trabajado en EE UU y América Latina en varias campañas relacionadas con el desarrollo comunitario y la justicia social, sus análisis y opiniones han sido publicadas en una amplia gama de medios que incluyen National Pubilc Radio (NPR), The Nation, The St. Petersburg Times, CNN en Español, Amauta y Upside Down World.
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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 12, No12, ENERO - DICIEMBRE 2013


































































































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