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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 14, No 14, ENERO - DICIEMBRE 2015
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Facultad de Ciencias Humanas
programas, recortado telenovelas y a principios de año se despidió a productores y actores.
De acuerdo con datos del periódico El Financiero, las ventas locales de publicidad de Azteca en el primer trimestre cayeron 5.4 por ciento interanual, a 2 mil 35 millones de pesos, y los márgenes de ganancia se desplomaron a un mínimo récord. La empresa obtuvo el 83 por ciento de las ventas de publicidad en ese periodo frente al 23 por ciento en el caso de Televisa. (Financiero, 2015).
El mismo diario apuntó que uno de los motivos de la crisis es porque “los televidentes optan por los canales de televisión de paga y los proveedores de video por internet como Netflix, por la calidad y una amplia oferta de programas y series (Financiero, 2015).
Es pertinente señalar que Netflix arribó a México el 12 de septiembre del 2012, ofreciendo un servicio de películas y series por internet a un costo de 99 pesos al mes, permitiendo al usuario ver temporadas completas, series y producciones exclusivas, que están a disposición del público el día y la hora que desee sin estar atados a un horario o días en específico.
Todo apunta que la incursión de Netflix y la televisión On demand fue uno de los factores que han puesto en crisis a las televisoras mexicanas, pero si hacemos una revisión de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México el 95% de los hogares mexicanos cuentan con TV, el 40% de los hogares cuentan con TV de paga (satélite o cable). El restante 60% tienen televisión abierta. (INEGI, 2013, 2014).
A su vez, el INEGI afirma que hay 42.3 millones de mexicanos con una computadora y 37.6 millones con acceso a internet, esta última cifra incluye a los usuarios que tienen un smartphone, teléfono celular o similares. Se estima que en México existen nueve millones de hogares con una computadora, lo que equivale al 30% de los hogares del país y un crecimiento de 6.9% en comparación con los datos del 2010 (INEGI, 2013, 2014).
En ese sentido, sólo un cuarto de la población tiene acceso a internet, que esto no implica que todos los usuarios tengan Netflix o servicio de televisión on demand. Por lo que decir que estos servicios de video han puesto en crisis a la televisión mexicana es muy aventurado.
Lo que es importante aclarar, es que estos nuevos servicios han evidenciado la falta de contenidos en las producciones nacionales, es decir, en los últimos años los empresarios de las grandes cadenas de televisión se han confiado y han abandonado su función principal que es producir programas con contenidos atractivos y originales que sean de interés para el público en general.
La estrategia de Televisa durante los últimos 10 años consistió en no producir nuevas series, solamente hacer reediciones de telenovelas de antaño y de programas extranjeros que han tenido éxito. Misma estrategia que siguió Televisión Azteca, y más allá de ofrecer nuevos programas se limitó a copiar lo que hace Televisa. Les llegó a funcionar durante este tiempo pues no había una competencia directa y el público tenía que consumir lo que se les ofrecía pues no había otra opción. De igual manera, si los anunciantes querían publicitarse en televisión, sólo tenían como opción los canales de estas televisoras y los contenidos que ofertaban, sin importar que fueran retransmisiones. De esta manera las televisoras no invertían en producción pero obtenían al menor costo muchas ganancias.
Sin embargo, no se percataron que esta tendencia no podía seguir por mucho tiempo con el arribo de los nuevos servicios de video por internet. Ya que Claro Video y Netflix al ofrecer otro tipo de programación, series, películas, telenovelas, entre otros, evidenciaron los pocos programas y contenido que ofertaban las televisoras comerciales de nuestro país.
De haber existido una continuidad en cuanto a la generación de programas con nuevas temáticas y narrativas, hubiera sido diferente el panorama. Puesto que en lugar de comprar series extranjeras, pudieron haber vendido sus series a estas nuevas compañías de video por internet teniendo una proyección a nivel internacional, y estar incluso a la altura de grandes televisoras de talla mundial, que siempre buscan ofrecer contenidos atractivos a sus audiencias.
Televisa y Televisión Azteca cuentan con la infraestructura tanto técnica como humana para producir varios programas de calidad, aunque sólo se dedicaron a comprar contenido; y eso sólo aplica para las televisoras pequeñas que no tienen estudios, ni actores, para poder hacer sus propios programas.


































































































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