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Facultad de Ciencias Humanas
modifica el esquema de familia tradicional20.19Las identidades y perspectivas de género continua- mente se ajustan, por lo que no es de extrañar que en las licenciaturas haya más mujeres que va- rones; nuevos esquemas que rompen viejos mitos como el que la mujer sólo se puede definir como hija, esposa y madre; el mito de que el género masculino es el violento y el femenino pacífico, por los resultados de la encuesta se observa que empieza a modificarse. Este pequeño sector fe- menino de la sociedad en la práctica hace acopio de algunas modalidades de la violencia psicoló- gica, especialmente expresadas como chismes y marginación social.
En el pasado la identidad personal y de género se formaban en el contexto de la comunidad y la familia con roles, valores, estilo de vida y direc- trices casi estables y opuestos para cada sexo. En el nuevo orden mundial se induce a las mujeres a competir en el ámbito laboral, académico y hasta político, renovando las pautas de interacción y de sentido para cada género. Ante la hegemonía masculina en la esfera pública, algunas mujeres para posicionarse y mantenerse transforman la supuesta ternura, pasividad y sumisión en actitu- des más agresivas y en ocasiones se asemejan a sus compañeros.
Las discípulas estudiadas no se ajustan estricta- mente a los esquemas tradicionales, es un sector privilegiado dentro de su género, en virtud de que accede a los estudios superiores y construye un proyecto de vida fundamentado en una carrera profesional y con posibilidad al posgrado; además el número de alumnas de licenciatura es superior al de hombres, lo que le da la oportunidad de consensar las decisiones grupales a su favor. Para acceder a la educación superior, seguramente antes tuvieron que competir, luchar y mantenerse, no es de extrañar que en el camino aprendieron a manejar y ejercer la capacidad agresiva, pero con ciertas variaciones en comparación al otro sexo.
Los hombres prefieren la confrontación directa con insultos, apodos y ocasionalmente la física; en tanto las alumnas optan un poco más por crear chismes y en segundo lugar por marginar, discrimi- nar al otro(a). El chisme es una práctica evaluativa,
20 En una investigación sobre las familias en 2002 se constató que más de la mitad de las mamás de los alumnos de la U.S.B. tenían un empleo; el 53% tenían algunos estudios universitarios; más del 20% de las familias era nuclear incompleta comandado por la madre (Torres, 2002).
un intento de regular la conducta del otro(a)21,20de someter voluntades, tiene la función de degradar a un tercero en ausencia del involucrado, con la intención de vengarse o sacar provecho de una situación o corregir al que incumple con el com- portamiento adecuado, contiene una alta dosis de violencia simbólica (Chávez, Vázquez y Regalado, 2007). Por su parte, la práctica del aislamiento y la discriminación la ejercen más las alumnas que los hombres, lo que indica que ellas tienden a orientar un poco más sus valoraciones sobre otras personas a partir de los prejuicios y pierden la oportunidad de apreciar las aptitudes de sus compañeros(as); finalmente es una forma de exclusión social que no ayuda a la convivencia democrática.
Conclusión
A la edad de los universitarios, es decisiva la de- finición del proyecto de vida, la reconfirmación de pautas de comportamiento, la construcción identitaria, en los que juega un papel importante la interactividad con las personas significativas de su entorno y guía sus decisiones (Ramos, 2008; Isaías, 2001). Si en la relación con pares o iguales -amigos, compañeros- predomina la reciprocidad, se permite establecer juicios sobre su autocon- cepto, autoestima y las relaciones equitativas. En tanto las interacciones hostiles entre pares tienen la capacidad de ocasionar daños físicos, psicoló- gicos y desvirtúa el razonamiento social y moral.
Por lo observado, da cuenta que se empieza a des- mitificar que las mujeres sean pacíficas y solidarias por naturaleza. El género femenino, bajo ciertas condiciones socioculturales, también expresan abuso de poder –más de tipo psicológico y social- que en ocasiones, llegan a empatar a sus pares masculinos, aunque existen ciertas variaciones en las modalidades y las intenciones.
La violencia física es de las prácticas menos socorri- das por el estudiantado de la U.S.B., sin embargo se dan otras manifestaciones más frecuentes –in- sultos, rumor, chisme, discriminación, margina- ción- que aparentemente son inofensivas, pero se perfilan como violencia simbólica y rompen con la equidad en las relaciones horizontales. El
21 El chisme provoca reacciones de los otro(as) para hacer reaccionar a quien se sale de las reglas y puede generar a su vez respuestas vio- lentas físicas o psicológicas.
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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 10, No10, DICIEMBRE 2011


































































































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