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Facultad de Ciencias Económico Administrativas
Introducción
En 2002, en México se votó la Ley de Ciencia y Tecnología1 (Camara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2002). A pesar que esta ley no fue la primera en materia de política científica en el país, al menos tenía, entre otros propósitos, encaminar a México hacia una economía del conocimiento. ¿Qué se ha logrado desde entonces, es decir, más de 10 años después? Queremos creer aquí que nuestra pregunta no es una simple cuestión retorica; cuando se sabe que hay países que no tenían el mismo nivel de desarrollo socio-económico que México en los años 1960, por ejemplo Corea del Sur, y hoy en día la situación ha cambiado favorablemente a favor de algunos de estos países; la llave del éxito siendo, en parte, la política científica seguida en materia de desarrollo socio-económico.
Convendría aquí hacer una reflexión con toda la seriedad que exige la problemática: se nos podría rebatir aquí que la comparación no es forzosamente la mejor vía para entender la situación de México, partiendo por ejemplo de la afirmación de J. J. Rousseau (1955) cuando dice que la desdicha del hombre proviene del hecho de comparar su felicidad con la de los demás. En un mundo que se ha convertido en una aldea planetaria2, México no puede dejar de compararse con los demás. Otra razón para legitimar esta comparación la tenemos cuando dice M. Carrér-Halty que el hecho de estudiar las diferencias y semejanzas de distintas experiencias nacionales ofrece un campo fértil para entender la perspectiva nacional (Tshipamba, 2010). En virtud de lo anterior, en la presente investigación nos detendremos sobre los siguientes puntos:
• Alcance y límites de la economía basada en el conocimiento
• Un breve recorrido del paisaje del desarrollo socio-económico en Corea del Sur
• Alcance e implicaciones de la Ley de Ciencia y Tecnología (2002); y para concluir
• Hacia una economía del conocimiento en México a partir de la comparación con Corea del Sur
1 Tratándose de esta ley, en esta investigación, estaremos hablan- do de LCyT para hablar de la Ley de Ciencia y Tecnología (2002).
2 Se baila el tango argentino en Paris, el bikutsi camerunés en Dakar, la salsa cubana en Los Ángeles, MacDonald sirve sus ham- burguesas en Pekín, etc. (Warnier, 1999, pág. 3).
Terminaremos nuestra reflexión formulando, de manera apodíctica, algunas recomendaciones críticas sobre la posibilidad o la necesidad del advenimiento de una economía del conocimiento en México basado en la implementación de una política de Estado en materia de ciencia y tecnología.
Desarrollo
Alcance y límites de la economía basada en el conocimiento
Durante mucho tiempo, se llegó a pensar que el hecho de disponer en abundancia de recursos naturales y recursos humanos era casi suficiente para poder desarrollar y alcanzar el bienestar socio- económico. Sin desechar totalmente esta postura podemos demostrar, retomando los casos que estudia A. Peyrefitte3, en Du “miracle” en économie. Leçons au Collège de France (1995), las cosas son mucho más complejas,y tal vez el hecho de no tener recursos naturales puede ser un factor favorable para un milagro en materia socio-económica, como el caso de Holanda, que estudia el mismo autor, siendo una demostración contundente de lo sostenido. Lo mismo vale, mutatis mutandis, de Japón o Singapur en el siglo XX, y retomando las reflexiones de J. Schumpeter, el desarrollo socio económico depende mucho más del conocimiento o lo que A. Peyrefitte llama el ethos de confianza competitiva. Conviene aquí hacer un análisis crítico del concepto “economía del conocimiento”, sus alcances y sus límites para entender y criticar la “Ley de Ciencia y Tecnología” en México al inicio del siglo XXI.
En el marco de esta investigación, cuando hablamos de la economía basada en el conocimiento (EBC), retomando A. Marshall, autor de Principios de economía, P. Drucker y muchos otros, siempre tendremos presente a la mente los siguientes principios (Méndez-Morales, 2009, pp. 24-25):
• Se integra por empresas por empresas y trabajadores que producen, intercambian, almacenan y consumen conocimientos, trabajando por intelecto
•Los productos son básicamente conjunto de servicios o desarrollos y aplicaciones de naturaleza intelectual o intangible
3 Se trata de los casos de Países Bajos, Inglaterra, EE. UU. y Japón en diferentes periodos de la historia contemporánea (Peyrefitte, 1995).
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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 12, No12, ENERO - DICIEMBRE 2013

