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se abordó, la táctica adoptada al efecto, así como la evaluación acerca de si en ésta se respetaron los derechos humanos de la sociedad y, en su caso, cuáles y en qué proporción fueron las afectaciones de este tipo.
Cabe hacer mención que, aun cuando se llegan a utilizar indebidamente como sinónimos, de- lincuencia organizada y narcotráfico, no son lo mismo. El concepto de delincuencia organizada es más amplio y puede incluir a aquél, así como a otras diversas actividades ilícitas tales como extorsión, secuestro, piratería, sicariato, diversas modalidades del robo, trata de personas, etcétera. En nuestro país el narcotráfico, por su amplio po- der corruptor, habitualmente se ve ligado a otras expresiones delictivas como las señaladas, que se desarrollan de manera paralela.
Por ello, nos centraremos en el tema del narco- tráfico, pues si abordásemos de manera detalla- da todos los rubros que incluye la delincuencia organizada, excedería con mucho los límites del presente trabajo. De igual manera, tampoco se plantea el análisis de todas las opciones que se estiman posibles para la ofensiva en contra de la delincuencia organizada, como es el combate a las redes financieras y políticas de estas organizacio- nes delictivas, por más eficientes que fueran éstas.
Se considera que la resolución del problema de la inseguridad en México, además de pasar ne- cesariamente por la revisión y depuración de las instituciones de seguridad de los tres niveles de gobierno, debe también consideran otros aspectos fundamentales que se encuentran relacionados, tales como el sistema de procuración de justicia; la abolición de los altos índices de impunidad; el res- peto al derecho a la reparación del daño, así como a la efectiva readaptación y reinserción social.
Además de lo anotado, se aborda la necesidad de contar con una estrategia verdaderamente inte- gral, en la que no se excluya a la sociedad, dado que la complejidad y agudización del problema exigen que la comunidad se involucre en su resolu- ción, no sólo las instancias gubernamentales, pues resulta una verdad de perogrullo que la sociedad, siendo parte del problema, no se considere como parte de la solución del mismo.
Desarrollo
Antecedentes de programas oficiales contra la Delincuencia Organizada
Por lo que hace a los programas específicos de alto alcance llevados a cabo por el gobierno mexicano en contra de la delincuencia organizada, éstos se han centrado históricamente en acciones específicas desarrolladas contra el narcotráfico. No resulta ex- traño mencionar que dichas acciones se han llevado a cabo por la presión que ha ejercido a nuestro país el gobierno norteamericano.
Así, la denominada Guerra contra la Delincuencia Organizada que vivió nuestro país durante la pasada administración federal no representa una novedad, salvo en la decisión de sacar al Ejército de sus cuar- teles y mandarlo a patrullar las calles y a perseguir y atacar a delincuentes. Hasta antes de ello, la participación del ejército en este tipo de tareas se había concentrado en la erradicación de cultivos de marihuana, amapola y coca en zonas rurales.
Se tienen registros de que a mediados del siglo XIX se dictaron medidas sanitarias para evitar el uso inadecuado de ciertas sustancias y drogas, tales como la morfina, opio y hoja de coca que se podían encontrar en las boticas de la época como ingredientes de mezclas y tónicos para aliviar afec- ciones como la debilidad o el asma. Se sabe que dichas medidas no fueron suficientes para detener la producción y la distribución de las drogas en un mercado creciente, que a largo plazo traería al país los consecuentes efectos en la salud, la seguridad pública y el desarrollo social (Solís-Rojas, 2010). Las medidas anotadas se estiman importantes por cons- tituir el primer antecedente acerca del enfoque de nuestro país para atender este fenómeno, al que se brindó el tratamiento de un asunto de salud pública.
Cabe destacar que no se considera aquí el consumo de ciertas drogas usadas en rituales religiosos de algunas de nuestras etnias, que se sabe utilizan alucinógenos tales como el peyote y los hongos, entre otras, que han sido tolerados hasta nuestros días como parte de los usos y costumbres propios de algunos de nuestros pueblos indígenas.
Existen documentos que dan cuenta de la asisten- cia de representantes de México a la Conferencia en Shangai (también llamada La conferencia del
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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 12, No 12, ENERO - DICIEMBRE 2013
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