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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 12, No 12, ENERO - DICIEMBRE 2013
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Facultad de Ciencias Humanas
años. Estos cambios sólo implican una adaptación a los medios y a la cultura actual.
Dentro de los aspectos culturales encontramos la na- turaleza de los fenómenos de aplicación, los niveles de expresión y de comunicación. El primer elemento del proceso comunicativo es la expresión del signo y el libro como signo es materializado y su relación con la escritura y su contexto gráfico es fundamental. La evolución gráfica responde al momento histó- rico que vivimos, por ello es posible su desarrollo dentro de un nuevo soporte, el digital. El formato electrónico es sólo una de las posibilidades gráficas del libro, encaminada a optimizar la lectura en una presentación distinta a lo que tradicionalmente se conocía antes de la década de los ochentas.
Las regularidades del entorno se determinan por medio de agentes que nos rigen socialmente, el libro es parte de todo el entorno cultural, la ma- nifestación y la expresión de la estructura social se concreta en los procesos comunicativos. La cultura está modificada por los medios de comunicación, la tecnología y el libro como objeto de lectura, son parte del capital cultural, influenciado por la calidad y la cantidad a lo que se tiene acceso.
El libro en la cultura juega un papel de reformación de hechos simbólicos, la organización social y las pautas de significación son los instrumentos de in- tervención sobre el mundo. Este objeto de lectura es un dispositivo de poder vinculado con procesos cognitivos y simbólicos, es un elemento condicio- nante con identidad social, a través de los hábitos sociales determinados por la cultura.
Conclusión
Nos hemos empeñado en encontrar un vencedor entre el libro impreso y el libro electrónico, des- gastándonos en discusiones que parecen que no llevan a ningún sitio de encuentro, pero la verdad es que más allá de las discusiones y las batallas, es que el libro sigue siendo lo que desde un inicio fue, un producto generado por el hombre en donde conviven la imaginación el conocimiento y el saber.
La cultura de los medios, es un tema común hoy en día, en donde la estética visual no resulta totalmente disímil de las representaciones gráficas tradicionales, pues para muchos, las tecnologías digitales están
dotadas con el mismo misterio, e inspiran el mismo asombro, que inspiraron en su momento, las máqui- nas de la industrialización (Darley, 2001).
A pesar de que la aparición y la propagación de las nuevas tecnologías parecieran ser una amenaza a las formas tradicionales en las que el libro ha circulado, lo cierto es que más allá de constituir un peligro ofrecen posibilidades diferentes para usuarios o lec- tores diferentes, ampliando así el universo cultural de la sociedad y sus posibilidades de significación y re-significación del objeto lectura como tal.
El resultado de este proceso plantea diferentes pun- tos de vista que van desde la proliferación irracional de textos, la falta de legalidad para la reproduc- ción de los mismos así como la importancia de los aspectos visuales y funcionales que han hecho de este objeto una oportunidad de revisión y reflexión en la historia.
Con la introducción del libro electrónico se ha sufri- do al parecer, la misma resistencia al uso del nuevo artefacto que sucedió en la era de la imprenta de tipos móviles; son entonces las adecuaciones cultu- rales dentro de los cambios económicos y políticos que requiere un nuevo modelo tecnológico para ser aceptados y por tanto consumidos; al igual que la imprenta en su momento, el libro electrónico ha tenido que ajustarse significativamente dentro de ese desarrollo visto desde un ángulo de progreso que plantea hacer llegar el conocimiento a la ma- yor cantidad de individuos posible, disminuyendo de manera significativa el tiempo de acceso a sus contenidos.
Aún quedan muchos aspectos por analizar, desde el futuro de la bibliotecas, tal y como las conocemos hoy en día, el cambio del papel que juegan los dife- rentes actores responsables en la tarea de la edición, hasta la no linealidad en la lectura planteada por diversos autores como Barthes y Derrida, quienes abordan la multiplicidad de lecturas y la posibilidad de encontrar conexiones con diversos textos que se facilita en este medio electrónico y cómo modifica la experiencia de la lectura la interacción entre autor y lectores que es ya una realidad.
Hoy en día la discusión ya no versa en torno a la subsistencia del libro impreso ante la aparición de los medios digitales, pues el libro como concepto permanece, finalmente y citando a James Russell Lowel, “los libros son...” y seguirán siendo “...como


































































































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