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Facultad de Ciencias Humanas de una sociedad, lo cual tiene implicaciones en el
contexto cultural.
Las fronteras culturales
Actualmente, el libro como objeto cultural, tiene un doble significante: el primero está orientado a la funcionalidad y el segundo al nuevo formato como constructo auxiliar en los procesos cognitivos culturales. Si la percepción está determinada cul- turalmente, en consecuencia la significación se da por convención.
Los formatos, los recursos gráficos y el desarrollo del lector están ligados a la conformación de la cultura, sobretodo porque esto influye en los hábitos y la ex- periencia de lectura, en donde los elementos de un libro electrónico son casi inalterables con respecto al libro impreso; esta permanencia posibilita que el lector se adapte a los cambios en el soporte.
El contexto condiciona a los diferentes tipos de lec- tores, por ejemplo, las nuevas generaciones desarro- llan un lenguaje icónico con mucha más familiaridad que un lector “tradicional” de libros impresos. Pese a esto el libro permanece y se adapta a su medio. La transición cultural se genera por la adaptación del libro a su contexto histórico y tecnológico:
El perfil de los lectores digitales es interesante porque ilustra acerca de las tendencias y los desarrollos futuros”. En el caso de los Estados Unidos “...los lectores digitales hombres (54.3%) superan en 13.3 puntos a las lectoras (41%); por tramos de edad, la diferencia más acusada -70 puntos- se da entre los jóvenes de 14 a 24 años (78.2%) y los mayores de 65 años (7.7%).
El nivel de estudios también agudiza las diferencias entre los lectores digitales, así el 75.2% de los que tienen estudios universitarios utilizan los nuevos soportes tecnológicos, porcentaje que desciende hasta el 21.5% entre los que sólo tienen estudios primarios. Los entrevistados utilizan los soportes digitales, sobre todo, para leer periódicos o revistas (36.8%), mientras que para leer libros sólo lo utiliza el 5% (Cordón-García, 2013).
Pero, ¿por qué se considera al libro como un objeto cultural? La respuesta es que éste posibilita la cons- trucción del conocimiento, lo que a su vez influye en el desarrollo de la cultura de una sociedad. El libro es un espacio en donde permanecen elementos de otras épocas, la tecnología y la transformación son
reestructuradas, el libro impreso y el libro electró- nico tienen la misma función en dos vertientes, las cuales conviven y coexisten dentro de un mismo contexto cultural.
El salto del libro impreso al libro electrónico no im- plica como tal un cambio de paradigma en todas sus dimensiones, es la revisión de un cambio cultural con perspectivas distintas, cuyo propósito es la equiva- lencia del libro, lo que constituye una permanencia, más allá de considerarla una sustitución.
Las nuevas generaciones se encuentran en un mo- mento cultural distinto en el que el objeto libro tuvo que adaptarse en los diversos ámbitos en donde incide su introducción en la escena histórica, como podrían ser las políticas digitales. El libro electrónico beneficia a editores, educadores, creadores del arte electrónico, comunicadores, pedagogos, activistas, entre otros.
Cada cambio ha ocasionado la intervención de nuevos especialistas; en un tiempo se necesitaba de gente que supiera hornear las tablas de arcilla, un copista, quien preparaba las pieles para que sirvieran como hojas, quien cosía el pergamino, el impresor, el grabador, el corrector, el editor, el encuadernador, el diseñador. En más de cinco siglos el libro como objeto cultural hace que diferentes disciplinas confluyan en un solo proyecto de mane- ra interdisciplinaria y actualmente el prototipo de trabajadores para su creación, no es lo único que se modifica, también lo hacen sus lectores. En esta transición el papel del diseñador sigue siendo el mismo, sin importar si el libro es impreso o electró- nico, sólo se modifican algunos códigos culturales, de comunicación y de representación.
El libro es un objeto y un mediador cultural, en el cual el usuario participa de manera cada vez más cercana en la construcción de la cultura y del conocimiento. La integración mediática es lo que hace que el libro parezca renovado, en realidad hay poco de innovador en la sustancia misma del libro, lo innovador radica únicamente en el cambio de sustrato o soporte, aunque las implicaciones podrían ser muchas.
Umberto Eco (en Maya, 2012) divulga la premisa que el libro impreso nunca desaparecerá, pero esto no implica que sólo permanezca como lo conocemos hasta ahora, sino que invariablemente sufrirá trans- formaciones y mutaciones como en los últimos 500
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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 12, No12, ENERO - DICIEMBRE 2013

