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Facultad de Diseño, Comunicación e Imagen
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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 3, No3, DICIEMBRE 2004
función de los otros, pero todas las relaciones plásticas que crean no trascienden el espacio acotado por el cuadro de las imágenes (Villafañe, 1987, pp. 139-140).
La consideración que aquí se hace partiendo de que esta característica de las imágenes de portadas de libros son determinantes, se buscó la narratividad a través de su vínculo con la diégesis y la pregunta que surgió fue ¿cómo se podría dar movimiento a través del vínculo intertextual, si pensamos que ambos textos categóricamente son diferentes expre- siones: uno icónico y el otro lingüístico? La respuesta permite crear este vínculo de una manera estraté- gica: crear la primera acción diegética comenzando por la imagen.
El lector se preguntará cómo es eso posible. La idea fundamental se basa en generar una imagen que plantee una situación que refleje un hecho anterior al primero expuesto en la narración. Bajo este esque- ma, el comunicador visual tendrá que escudriñar el texto antes de pensar en cuál sería el resultado icó- nico, pues se puede pensar que leyendo el primer párrafo se daría un resultado inmediato. Se consi- dera que esto no funcionaría pues no tiene por qué darse con los elementos simbólicos que se manejan en el relato y, para ello, es necesario escudriñar per- fectamente la historia hasta el punto en que se haga emerger su discurso. Después de eso, la posibilidad icónica está ligada al texto por los elementos die- géticos, actanciales y discursivos en donde se enmar- ca la interrelación entre cada uno de ellos y con la obra completa.
Dichos elementos –a pesar de hacer emerger el significado total– permiten también encontrar las unidades simbólicas que forman el discurso, la deci- sión es individual e intervienen los factores percep- tivos del creador. El comunicador visual no puede pretender plasmar de forma icónica una síntesis na- rrativa. Lo que debe pretender es encontrar los vín- culos visuales que le den seguimiento a las acciones diegéticas.
El lector, a través de la imagen, tiene una referencia de donde parte para emprender el camino de su in- terpretación. Después de haber leído la historia co- menzando con la portada, comprenderá finalmente este vínculo. Siempre tendrá como punto de partida la historia y la portada como una primera acción diegética completará algunos de sus significados.
Desde este proceso, la imagen fija-aislada adquiere un valor subjetivo con carácter de secuencial. Este hecho le permite integrarse naturalmente a la his- toria de manera implícita y así producir significa- ciones simbólicas de origen narrativo, es decir, tendría que ser integrada a la interpretación que el lector hará al final de su lectura.
El escudriño textual permite al comunicador visual adentrarse en el sentido de la obra. Hablar de él es referirse a un concepto complejo que puede indicar el camino simbólico por el cual existe. También pue- de conducir a la esencia narrativa, ¿pero el lector se preguntará y esto para qué sirve? Es una paradoja ante la idea de que en la imagen no se refleje una síntesis, sino que sea más bien una representación que se integre de manera eficiente y evidente. Su paradoja radica en que no se pueden unir ambos textos si no se tiene previo dominio de la narración. Sin embargo, esto será un elemento definitivo para generar una primera acción, a pesar de que la ima- gen –por su naturaleza fija-aislada– no permita fácil- mente lograrlo.
Se podría pensar que dicha metodología se acerca al concepto de las imágenes secuenciales, pero la diferencia radica en que la primera acción es de ori- gen fija-aislada y la pretensión es que se inserte en la narrativa lingüística, es decir, se convierte en una mezcla de dos textos de manifestación diferente que unidos refieren a un texto. De esta manera, ésta se convertirá en una referencia de la cual el lector par- tirá para trasladarse al mundo visual interno del que se alimentará a lo largo de su lectura, hacia lo imagi- nario. Este esfuerzo va encaminado a la búsqueda de la unión textual, la manifestación morfológica artística y la interpretación profunda y conceptual de la obra de arte diegética motivadora de un arte icónico.
En este marco ideal generativo, la imagen juega un papel de interpretación como una instancia de acer- camiento a la narración mediante un primer episo- dio diegético. Es así como se debe buscar que ten- ga temporalidad a lo largo de su unión conceptual con la historia, la cual, a través de esto mantiene un juego hermenéutico ante las expectativas narrativas del lector.
No se pretende obtener un valor unidimensional ante su vínculo, es evidente, más bien, es un valor compar- tido que genera mayores posibilidades de inter- pretación y una retroalimentación estética de ambos textos.


































































































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