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Facultad de Diseño, Comunicación e Imagen
nes, no visiones. Ante esta afirmación, ¿cómo sería posible transformar las emociones en imágenes? Éste es el trabajo medular del comunicador visual, és- te es su problema y, ahí, en aparente paradoja, está su solución.
Propuesta teórica del vínculo intertextual
Partir de la búsqueda de un vínculo intertextual entre la narrativa literaria y su portada no fue tarea fácil. La ruptura epistemológica se dio a cada mo- mento. Los hallazgos sorprendían al prejuicio de conceptos. La tirada era encontrar un vínculo ge- nuino, capaz de unir estructuralmente al texto de la historia con una portada que dijera algo sobre ella. La respuesta no se encontraba en los resultados visuales que fueran capaces de sintetizar un relato, más bien, en la búsqueda de una expresión parcial que lograra cautivar las miradas dentro de un vaivén textual, es decir, una mirada que generara imágenes concordantes a lo referenciado, sin por ello decirlo todo.
Esta búsqueda permaneció constante, a pesar de los esfuerzos metodológicos por cuestionarse si el vín- culo tenía resultados que favorecieran al trabajo vi- sual. Dentro de este marco de decisiones, la gene- ración de una imagen se enfrenta a una problemá- tica que tiene que resolverse de forma gráfica, la cual, debe ser procesada con base en un papel in- terpretativo de la historia, que hará que el comuni- cador visual se introduzca en las entrañas narrativas literarias para hacer emerger el sentido de la obra. Ese proceso puede ser realizado si el creador analiza metodológicamente la historia de tal manera que sea capaz de moverse en los dos niveles de la narra- tiva: el nivel diegético y el discursivo. Ambos, dentro de un marco integral, propiciarán el surgimiento de la unidad de sentido. Este vaivén en el relato permite acercarse hermenéuticamente y ver palabras y alejarse y ver sentidos. Con este movimiento, el rela- to se vuelve una estructura significativa referencial para la imagen y permite acercarse a su potencial: cuando vivo el sentido de una obra y lo puedo reco- nocer, soy sensible ante la creación de una imagen capaz de verse como un elemento que dice algo de la obra, en donde hace presente su parte individual, pero al mismo tiempo se inserta dentro de una uni- dad narrativa en donde participa en el todo.
Una adecuada lectura enriquece lo dicho en el texto, ante lo que expresan las cosas no dichas, por- que cada vez que comprendemos, estamos partici- pando en el alumbramiento de la verdad de ese texto. El comunicador visual no podrá entender si no está dispuesto y abierto para hacerlo, el análi- sis es la llave que le abre el mundo de los signifi- cados. El comprender el texto no es un retorno a lo común, más bien ese comprender conduce al sig- nificado textual.
Leer un texto para comprenderlo a partir de lo que dice es permitirle decir algo nuevamente bajo otro acontecer histórico y cultural. “El ser que pue- de ser comprendido es lenguaje” (Gadamer, 1997: p. 21).
Este lenguaje no puede ni debe ser comprendido todo en un momento, las expectativas de interpre- tación se rebasan y sorprenden con sus significados. Trabajan para comprender lo que la obra dice, pasa por una experiencia visual llena de significados, que se manifiestan a partir de que la lectura permite involucrarse en ella, en el aquí y en el ahora del texto y del propio creador, en donde se fusionan y produ- cen los elementos que conllevan un acontecer vi- sual nuevo y único.
Es así como la obra de arte literaria es el punto de partida de la imagen de donde se desprende el signi- ficado y el acontecer visual. El arte de volver a hacer hablar algo exige una lectura de la lectura. El comu- nicador visual, desde esta posición, hace emerger el significado de la obra para luego visualizarla. Estas imágenes que son producidas por la lectura de la lectura son quienes se convertirán en parte integral y secuencial del texto (Gadamer, 2001).
La imagen como primera acción diegética
Al pensar en cómo sería la estrategia que permitiera generar una imagen narrativa partiendo de que ella en su origen es categorizada como fija-aislada y que este tipo icónico solamente podría ser narrativa a través de los elementos morfológicos, dinámicos y escalares, nació la siguiente propuesta:
En las imágenes aisladas, el espacio es permanente y cerrado [...] En el espacio de las imágenes aisladas, los elementos morfológicos están organizados unos en
INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 3, No3, DICIEMBRE 2004 65


































































































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