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InvEstIgaCIón UnIvErsItarIa MUltIDIsCIplInarIa - año 5, no5, DICIEMbrE 2006
Facultad de Ciencias Humanas
un corpiño tan ajustado que hace subir y realzar la redondez de los senos, razón por la que, inevitable- mente, en ese momento atrae y retiene las miradas ávidas de los hombres que pasan, con gran daño de las almas, así arrastradas a la perdición por el infame cuerpo” (Saramago, 1994).
Consideraciones finales
Tratemos de construir, a partir de la imagen de Durero y las palabras de Saramago una primera aproximación a la elaboración de una relación en- tre los conceptos básicos apuntados anteriormente y la imagen presentada.
En primer lugar hay que apuntar la existencia de saberes, conocimientos de carácter histórico que se deben poseer para iniciar una interpretación de la imagen. De esta manera, se tiene a una mujer arrodillada que se llama María y quien comenta la imagen la califica como dueña de un disoluto pasado. Estas dos ideas, el nombre de la mujer y su pasado, llevan a suponer que Saramago es po- seedor de un conocimiento histórico, por mínimo que sea, sobre el asunto que comenta y podemos suponer que éste proviene de la Biblia como fuente primaria.
Un segundo aspecto que cae en el terreno de la cultura se puede encontrar en la calificación que se da a la María comentada y que tiene que ver con la forma de vestir. Es decir, culturalmente se considera que un tipo de indumentaria implica o podría hacerlo, un estilo de vida, que en el caso de la imagen, sería una expresión de una vida disoluta.
Sin embargo, esta apreciación me parece proviene de un juicio de valor que se realiza y emite tomando en consideración por una lado una internalización cultural e ideológica del sujeto, con elementos construidos en la sociedad baja una contextuali- zación y condiciones propias.
En un sentido ideológico, en nuestra cultura (la occidental) se realiza una conformación histórica de valores y costumbres que hacen de las relacio- nes sociales una forma particular de quehacer y pernean la vida social en su conjunto.
De esta manera, la calificación de una vida disoluta es un juicio de valor pero que al transmitirse a través de un exitoso proceso comunicativo se interioriza en los integrantes de la sociedad y al ser más o menos compartidos tienden a ser avalados.
En el proceso comunicativo, en este caso visual, es claro que se encuentran entremezclados tres aspectos fundamentales: los saberes, la cultura y la ideología. Sin la presencia del primero la comunicación se ve limitada de manera muy importante, ya que se requiere de información para iniciar el proceso y el cual al ser notificado requiere conocimientos por parte del receptor, sin no existe un saber en cualquiera de los dos senti- dos la expectativa de éxito de la comunicación es improbable. Por otro lado, asumiendo saberes de ambos extremos, pero sin contar con un proceso de socialización e interiorización similares el pro- ceso se enfrenta a una muy limitada posibilidad de ser exitoso.
Es decir, en la medida en que los sujetos cuentan con un capital cultural diferenciado, la comunica- ción puede o no darse, en otras palabras el éxito en la comunicación depende en buena parte en la capacidad de los sujetos de codificar y decodificar la información, en darle significado, apropiarse de ella y resignificarla.
Referencias
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Gramsci, Antonio. (1999). Antología. México: Siglo XXI.
Izuzquiza, Ignacio. (1990). La sociedad sin hombres, Niklas Luhmann o la teoría como escándalo. Barcelona: Anthropos.
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Mannheim, Kart. (1963). Ensayos sobre la sociología de la cultu- ra. Madrid: Aguilar.
Marcuse, Herbert. (1970). Cultura y sociedad. Buenos Aires: Sur.
______________ (1972). Ensayos sobre política y cultura. Barce- lona: Ariel.
Saramago, José. (1994). El evangelio según Jesucristo. México: Seix Barral.
Thompson, John. (1998). Ideología y cultura de masas. México: UAM.

