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InvEstIgaCIón UnIvErsItarIa MUltIDIsCIplInarIa - año 5, no5, DICIEMbrE 2006
Facultad de Ciencias Humanas
población rural, y de manera permanente, la de la construcción de la identidad nacional, por tal motivo, el primer plan de estudios de educación elemental, posterior al movimiento armado, que funcionó de 1922 a 1934 incluyó las asignaturas de Geografía de México e Historia patria. En el gobierno de Lá- zaro Cárdenas (1934-1940) se adoptó un modelo de educación socialista y, en consecuencia, hubo mo- dificaciones en los planes de estudio, no obstante, las asignaturas de Geografía e Historia se siguieron impartiendo, aunque solo en las escuelas del medio urbano, porque el plan de estudio de las escuelas rurales se diseño con materias más prácticas en el sentido de su relación directa con las actividades económicas del sector primario (Latapí, 1998).
En el siguiente sexenio, el de Manuel Ávila Camacho se suprimió el modelo socialista y Jaime Torres Bodet en su primera gestión como responsable de la Secretaría de Educación Pública (SEP) elaboró el programa de la Unidad Nacional en la Educación que funcionó de 1944-1959; en éste se modificó la organización de los niveles, porque la educación elemental que se realizaba en cuatro años, pasó a conformarse en un bloque de seis años que se rebautizó con el nombre de educación primaria, además de cambios en el plan de estudio que quedó conformado por asignaturas instrumentales básicas (Español y Matemáticas) y por complementarias, en el que se incluyó a la Geografía y la Historia, pero ya no como materias individuales, sino como parte de la materia con denominación de Ciencias Culturales o Sociales, en la que también se incluyó el estudio del Civismo. Según Torres Bodet el nuevo programa pre- tendía unir en un solo espíritu a todos los mexicanos para formar una nación fuerte, crear una actitud de solidaridad y responsabilidad colectiva encaminada a lograr la unidad nacional y la superación del pueblo (Castañeda, 2005, Latapí, 1998).
En su segunda gestión en la SEP, de 1960 a 1972, Torres Bodet mantuvo la organización del plan de estudio con el que logró la consolidación de la uni- dad nacional, atendiendo, entre otras cuestiones, la adquisición de los elementos de la cultura. Entre 1972 y 1983 los planes y programas de estudio tuvieron mínimas modificaciones y en general se conservó el programa que realizó Torres Bodet, sin embargo, a través del tiempo perdió fuerza el objetivo de la for- mación de la identidad nacional, en parte, porque los contenidos de Geografía como parte de la asignatura de Ciencias Sociales se redujeron, pero sobre todo porque no se logró la tan esperada integración que la teoría postulaba con las otras áreas de conocimiento
de la materia. Fue hasta el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) que se realizó la modificación de los planes de estudio de acuerdo con la política que realizó la SEP con denominación de Modernización Educativa, programa que beneficio a la Geografía porque se retomó su estudio como una asignatura individual de tercero a sexto grado de primaria y por lo tanto, se asignó un mayor número de horas para su estudio. Asimismo, se retomó el objetivo de la construcción de la identidad nacional, pero además se agregó el de la identidad regional con el estudio, en el tercer grado, de la Geografía de la entidad, según la ubicación de cada escuela (Castañeda, 2005, Latapí, 1998).
En resumen, el objetivo de estudio de la Geografía en la educación primaría va más allá de conocer el mapa de México, localizar en éste los Estados o me- morizar el nombre de sus capitales. Es un compromiso de mayor envergadura que incluye la construcción o fortalecimiento de la identidad nacional, a través de un recorrido vivencial o imaginario para que los alumnos conozcan los paisajes naturales y culturales del país, sus recursos y su relación con las actividades económicas, la cultura y las tradiciones, así como el proceso de transformación del espacio y sus implica- ciones políticas, sociales y ambientales.
Los métodos de enseñanza de la Geografía
En general, los métodos de enseñanza de la Geo- grafía han sido similares a los que se utilizan en otras asignaturas, con prácticas de memorización de fechas, nombres o datos e impartición de co- nocimientos descontextualizados y en apariencia sin aplicación práctica, al respecto los alumnos han manifestado que: “en la Geografía tan sólo es im- portante la memorización”, o bien, la “Geografía no sirve para nada” (Lacoste, 1978). En consecuencia, el sinónimo de Geografía en el ámbito educativo y, a veces, fuera de éste, es el de la memorización ya sea de países y capitales, o bien, el de la descripción de paisajes, motivo por el que los alumnos sólo se concretan en aprender nombres y localizar lugares para aprobar el examen y olvidarse de una vez y por todas, de la Geografía.
Con relación a la identidad nacional y su construcción a través de la Geografía, los resultados han sido poco satisfactorios, debido a que, en la mayoría de los casos, los conocimientos que se imparten no están contextualizados, es decir, no tienen un vínculo con la realidad. También es frecuente, que el estudio de la

