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Facultad de Ciencias Humanas
La mayoría de los alumnos escribieron entre dos y cinco líneas y sólo dos niños escribieron en todo el espacio disponible (11 líneas). Imaginaron que San Gabriel durante la noche era frío, húmedo, con lluvia y neblina; el cielo con la luna y las estrellas, y algunos especificaron que ambos iluminan la noche; el ambiente lo describieron como oscuro y silencioso, que la gente duerme, los lobos aúllan y hay fantasmas. Un niño además relacionó la noche con la violencia, cuando escribió que San Gabriel durante la noche es: “muy fea porque pueden asal- tarte matarla y puede ser a la bes vohito porque nunca se acaBara la biolencia y nunca abra que acabarse la biolencia aunque los encarcelen en el tal reclusorio [...] (sic)”. De las montañas escribie- ron que tienen nubes, que la niebla la oculta, que la luna está sobre ellas y que son hermosas. Dos estudiantes escribieron su texto con un lenguaje figurado o literario (figura 5 y 6).
Figura 5. “San Gabriel en los serros azules”, Migueel Angel, 5o A
Figura 6. “La niebla de San Gabriel”, Tonantnzin, 5o A
En sexto año, se utilizaron algunos párrafos del cuento Luvina de Juan Rulfo y el ejercicio consistió en que los alumnos asignaran un titulo a los párrafos del cuento, que bautizaran el lugar que se describe en éste y lo anotaran en los espacios en blanco que ex profeso se dejaron en algunos párrafos para com- pletar la oración. Por último realizarían un dibujo con la representación del mayor número de elementos geográficos según el contenido de la lectura.
“...porque en los días son tan fríos como las noches y el rocío se cuaja en el cielo antes que llegue a caer sobre la tierra.
“...Y la tierra es empinada. Se desgaja por todos lados en barrancas hondas, de un fondo que se pierde de tan lejano”.
“– Ya mirará usted ese viento que sopla sobre... Es pardo. Dicen que porque arrastra arena del volcán; pero lo cierto es que es un aire negro”.
“...Allí todo el horizonte está desteñido; nublado siempre por una mancha caliginosa que no se borra nunca. Todo el lomerío pelón, sin un árbol, sin una cosa verde para descansar los ojos; todo envuelto en el calín ceniciento”.
“...Allá llueve poco. A mediados de año llegan unas cuantas tormentas que azotan la tierra y la desgarran, dejando nada más el pedregal flotando encima del tepetate. Es bueno ver entonces cómo se arrastran las nubes, cómo andan de un cerro a otro dando tumbos como si fueran vejigas infladas; rebotando y pegando de truenos igual que si se quebraran en el filo de las barrancas. Pero después de diez o doce días se van y no regresan sino al año siguiente, y a veces se da le caso de que no regresen en varios años”.
“...Sí, llueve poco. Tan poco o casi nada, tanto que la tierra, además de estar reseca y achicada como cuero viejo, se ha llenado de rajaduras y de esa cosa que allí llaman “patojos de agua”, que no son sino terrones endurecidos como piedras filosas, que se clavan en los pies de uno al caminar, como si allí hasta la tierra le hubieran crecido espinas. Como si así fuera”.
En este ejercicio fue necesario que el alumno leyera más de una vez los párrafos, primero para identificar las palabras desconocidas y que el pro- fesor aclarara su significado, una segunda lectura
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InvEstIgaCIón UnIvErsItarIa MUltIDIsCIplInarIa - año 5, no5, DICIEMbrE 2006

