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InvEstIgaCIón UnIvErsItarIa MUltIDIsCIplInarIa - año 5, no5, DICIEMbrE 2006
Facultad de Ciencias Económico administrativas
del tema de apego (Bowlby, 1990), lo cual podría te- ner sentido al pensar en el vínculo que establece el docente con los estudiantes y viceversa. Dentro de esta escala los estudiantes evaluaron con puntajes altos el liderazgo de sus docentes principalmente en los estilos inseguro y evasivo. El estilo inseguro, puede asociarse con respuestas agresivas como una forma de compensar la propia inseguridad, mientras que el estilo evasivo se manifiesta con mayor frecuencia en un estilo de liderazgo de dejar hacer, dejar pasar, también llamado no liderazgo o laissez-faire (Bass y Avolio, 1994).
La conducta humana es en extremo compleja, con frecuencia es ambivalente y contradictoria. La teoría general de sistemas (Von Bertalanffy, 1991) invita al estudio de las interrelaciones de individuo con su contexto. Una conducta puede ser adecuada en determinado momento, y en otro esa misma conducta puede estar completamente fuera de lugar (Waltzlawick, Beavin y Jackson, 1991). En diversos estudios se ha confirmado que lo mismo ocurre con el estilo de liderazgo en donde el líder en sí mismo tiene aspectos de diferentes etapas y factores del liderazgo (Valentín 2006), por lo que aun cuando en la presente investigación se diseña- ron dos escalas que abarcan diferentes dimensiones del liderazgo, un líder efectivo puede presentar puntajes altos en las dimensiones de ambas escalas. Es decir, pueden ser confiables (transformacional), y a la vez inseguros (transaccional o laissez-faire). Los resultados de los análisis correlacionales confirman esta posición, pues se encuentran correlaciones significativas entre los diferentes estilos de lide- razgo, de manera que un líder confiable a la vez es también inseguro (r=.39). La correlación más alta que se encontró fue entre el estilo manipulador con el estilo inseguro (r=.72), seguida por la del estilo confiable con el estilo carismático (r=.66), y la del estilo negligente con el inseguro (.65).
Entre las limitaciones de esta investigación puede señalarse que la muestra fue pequeña y no probabilística, por lo que los datos no pueden ser generalizados a otras poblaciones y se requiere continuar investigando sobre el tema.
Dada la relevancia del trabajo docente en la formación de los estudiantes, es necesario contar con mayor conocimiento del tipo de liderazgo docente que se requiere en el contexto actual. Como recomendaciones a futuro pueden mencionarse el
continuar perfeccionando las escalas de liderazgo desarrolladas, así como analizar la confiabilidad y validez de las mismas en otras poblaciones tanto dentro de la ciudad de México como en ciudades de provincia y en el extranjero. Las escalas de- sarrolladas para evaluar el liderazgo docente, pueden ser adaptadas a otros sectores además del educativo, tales como el empresarial y el social. Otra línea de trabajo a futuro es el análisis de la interacción del estilo de liderazgo docente con otras variables como características del grupo, estado de desarrollo psicosocial y cognitivo grupal, como propone Barbuto (2000). Esto permitirá desarrollar propuestas de intervención a partir de las características del liderazgo docente observadas, para desarrollar programas de capacitación y for- mación, todo ello tomando en cuenta la misión y visión institucionales.
Conclusión
Se desarrollaron dos escalas confiables y válidas para evaluar el liderazgo docente en las instituciones educativas de nivel superior y medio superior del Distrito Federal (México). La primera de ellas tiene una confiabilidad de 0.95 y se conformó por las dimensiones de estilo confiable, cercano, formador, entusiasta-inspirador y carismático. La segunda, con una confiabilidad de 0.94, se compone por las dimensiones de estilo inseguro, evasivo, negligente, abusivo, agresivo y manipulador. Los estudiantes de las diferentes instituciones educativas participantes, evaluaron los estilos de liderazgo de sus docentes de manera semejante; identificaron con mayor frecuencia en sus maestros el estilo confiable y cercano en la primera escala, y el estilo inseguro y evasivo en la segunda. Se encontraron correlaciones bajas y a la vez estadísticamente significativas entre las dimensiones de ambas escalas, por lo que desde la perspectiva de los estudiantes, los docentes presentan de manera simultánea tanto el estilo confiable como el inseguro, o el confiable y el evasivo. Estos resultados abren nuevos cuestionamientos que invitan a continuar investigando sobre el estilo de liderazgo que ejercen los docentes mexicanos en su salón de clase, así como sobre sus posibles implicaciones.

