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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
Ciencias Sociales y Humanidades
sin escolaridad tiene un empleo; el porcentaje se incrementa al 44% cuando el entrevistado cursó algún año de primaria y llega a poco menos del 54% para aquellos entrevistados con estudio de preparatoria o más). Asimismo, se ratificó que la escolaridad es un factor diferenciador en la per- cepción de expectativas de vida hacia el porvenir, porque en la medida que aumenta el nivel de escolaridad, las personas consideran mayores posi- bilidades de vivir mejor en el futuro. La conclusión de Ciria (encuestada) es un referente: el esfuerzo realizado en Mexicali le ha hecho posible invertir en la educación de sus dos hijos. Nacida en Chiapas, es consciente que de haber seguido ahí, lo máximo a lo que sus hijos hubiesen podido aspirar habría sido la primaria. Ahora el hijo estudia la preparato- ria y trabaja, y la hija está por concluir la primaria y quiere ser abogada (Székely, 2005).
La educación, a su vez, influye en la percepción de lo es que la pobreza y sus causas. En particular, modifica la concepción arraigada e impuesta que concibe el origen de la pobreza como un proceso predestinado, de casualidad o de imposición di- vina. Remitiendo de nuevo a los resultados de la encuesta Lo que dicen los pobres, especialmente a las respuestas a la pregunta “¿por qué hay po- bres?”, casi el 50% consideró que es producto del destino o de la suerte; atribuyen que Dios así lo quiso o que en el mundo siempre ha habido ricos y pobres. El otro 50% atribuye la causa a factores externos (el gobierno no funciona, la sociedad es injusta) o a características personales (no se trabaja lo suficiente) (Székely, 2005). Lo anterior remite a coincidir con la idea de Boltvinik (2003) respecto a un doble criterio de pobreza: “el ser pobre” (los que necesitan poco) y el “estar pobre” (los que no satisfacen sus necesidades, cualquiera que sea su nivel). Aceptar la pobreza por designio o destino, es indicativo de falta de educación o de una edu- cación deficiente.
En general, existe una correspondencia entre la percepción del origen de la pobreza, el tipo de perspectivas de vida, la movilidad social en rela- ción con la edad y la escolaridad de las personas y el medio en el que habitan (rural o urbano). En los adultos y ancianos con mínima escolaridad o sin ella, y en el medio rural, se concibe con ma- yor incidencia que la pobreza es un designio y la perspectiva es totalmente fatalista. Al respecto, Bourdieu corroboró que, por parte de los pobres, había una mayor aceptación de su condición de lo
que se piensa; empleó el término doxa para indicar que hay muchas cosas que la gente acepta sin saber. Por ejemplo, refiere el autor:
“Cuando preguntas a una muestra de individuos cuáles son los factores principales del éxito en la escuela, cuanto más abajo te desplazas hacia los extremos inferiores de la escala social, más creerán en el talento natural o en los dones, más creerán que los que tienen éxito están mejor dotados con capa- cidades intelectuales concedidas por la naturaleza” (Bourdieu y Passeron, 2004, XXIV).
La educación, en general, también permite erra- dicar o modificar el sentido de culpabilidad que la mayoría de los pobres tienen sobre su situación de pobreza. A través del conocimiento de causa y algún grado de participación, la educación debe abordar el problema de la pobreza como un fenó- meno multicausal. Al respecto, Forrester (1997, p. 14) afirma: “Se les convence [a los pobres] de que son indignos de ella [de la sociedad] y sobre todo responsables por su situación, a la que encuentran envilecedora (por ser envilecida) e incluso repro- chable”. Finalmente, la educación más allá de los beneficios económicos que pueda producir, es un medio para luchar por la igualdad y dignidad, de- rechos que nunca han tenido los pobres.
Conclusión
Es evidente la relación entre la pobreza y la educa- ción o viceversa. En general, la cuestión de cómo la pobreza afecta a la educación ha sido de mayor interés de estudio respecto a la correspondencia entre la educación como medio de abatimiento de la pobreza. Con diferentes fines, por parte de diversas instituciones o de manera individual, a través de distintos campos del conocimiento y en trabajos tanto teóricos como prácticos, se ha estudiado el impacto de la pobreza sobre el as- pecto escolar. Los resultados han demostrado la vulnerabilidad de la educación ante una situación económica adversa. En consecuencia, la solución de una puede coadyuvar a mejorar la situación de la otra. La respuesta por parte del gobierno y las respectivas instituciones federales encargadas de la cuestión de la pobreza (Sedesol) y la educación (SEP) ha sido la puesta en marcha de los progra- mas llamados “compensatorios”, que si bien no pretenden solucionar los problemas de la pobreza


































































































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