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Ciencias Sociales y Humanidades
(por ejemplo, el programa Solidaridad, después denominado Oportunidades) o del rezago educa- tivo (Piare, Pareib), intentan paliar la contrariedad.
Para estudiar la educación como medio para reducir la pobreza, se requieren investigaciones multidisci- plinarias y de mayor alcance en tiempo y espacio, porque es patente que la educación es un bien de largo alcance, que en el mejor de los escenarios puede percibirse de una generación a otra. El trabajo Lo que dicen los pobres es un referente innovador en tanto que su objeto de estudio –los pobres– son partícipes involucrados para analizar la pobreza desde su perspectiva. También es notable la propuesta de vincular los resultados al diseño de políticas más acordes a las necesidades de la población receptora de esos programas.
Es necesario precisar que el problema de la pobreza no es consecuencia única de la falta de educación, ni tampoco se resolverá a través de ésta; aun así, es preciso seguir impartiendo educación al mayor número de población y tratar de que sea de calidad. Es imprescindible un cambio de enfoque, por parte de la sociedad, en relación con los beneficios de la educación, centrados en el aspecto puramente económico y no en la adquisición de una cultura de la trasparencia y la rendición de cuentas, como lo especifica la Ley General de Educación. Entonces, la educación dejará de ser un escaparate de justifi- cación sobre el origen de problemas estructurales y de legitimización del Estado y los gobiernos para la reproducción de su hegemonía.
No porque los pobres estén acostumbrados y resig- nados a su pobreza, el gobierno debe aprovechar y perpetuar su situación cuando les otorga las peores condiciones para su educación. Los pobres no deben ver como normal lo poco o nulo que el gobierno cede en materia educativa, porque no se trata de un acto de beneficencia ni paternalista, sino de una obligación.
En conclusión, se especifican algunas situaciones irregulares del Sistema Educativo Nacional. Hay una total contradicción entre lo escrito en leyes, reglamentos y programas elaborados por el Estado, el gobierno o sus funcionarios, y sus actuaciones. Por ejemplo, el Programa Sectorial de Educación 2007-2012 en uno de sus apartados informa que durante las últimas décadas se han logrado avances fundamentales en la construcción de una sociedad más democrática, más respetuosa, más tolerante e
incluyente. Sin embargo, se solicitó la renuncia al director del Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa por revelar que se incumplen los requisitos de seguridad en el 80% de las escuelas del país. La pregunta: ¿cómo pretende el Estado que se tome en serio su labor con actitudes de ese tipo? El razonamiento: ¿la tolerancia es acaso una resignación a la impunidad? En definitiva, a la solu- ción del rezago educativo le antecede el problema de la pobreza, en concreto y posiblemente como una respuesta a lo que dirían los pobres y también quienes no los son: lo primero es comer.
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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
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