Page 40 - InvUnivMult2009
P. 40
40
INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
Ciencias Sociales y Humanidades
de residencia se convierte en determinante de los niveles de satisfactores recibidos, independiente de los ingresos de los grupos que habitan en él” (Aguado, 1995, p. 211). El autor, a través de los re- sultados de su investigación, consideró necesario sustituir el municipio como la unidad mínima de detección de necesidades y carencias, debido a las importantes diferencias entre las localidades de un municipio en materia educativa, en particular de las microlocalidades, donde está la población que presenta de manera más intensa la pobreza y la exclusión (Aguado, 1995).
No menos importarte es el problema de la calidad de la educación (contenidos) y el nivel académico de los profesores. Es común que los maestros que atienden zonas rurales e indígenas dispersas o ur- bano-marginales, tengan una escasa preparación, aunado a la pluralidad de funciones. Como señala Carlos Muñoz, “[...] los docentes que disponen de mayor escolaridad y experiencia son asignados a las escuelas urbanas; y no a aquéllas que, por su mayor precariedad socio-educativa, requieren maestros mejor preparados” (Muñoz, 1995, p. 167). Bourdieu manifiesta que es necesario terminar con la hipocresía de la equivalencia de todos los esta- blecimientos y de todos los puestos, “en nombre de la cual, con la bendición de los sindicatos, se envía a los más jóvenes y a los más desprovistos, es decir, a las mujeres jóvenes, a enseñar en las colonias de la periferia donde, de hecho, van a ser violadas –esto es una posibilidad mencionada por el autor-, mientras que los viejos sindicalistas de bigote van a los lugares privilegiados” (Bourdieu, 1998, p. 167). Pero aun sin imposición, sino como decisión propia, el docente mejor capacitado a su vez buscará las mejores condiciones laborales, de acuerdo a la lógica de la competencia individualista con que fue educado y educa a su vez.
Los efectos de la educación en la pobreza
La relación entre la educación y la pobreza se concibe, a partir de los fines de la primera, desta- cando la cuestión de su papel como medio para el desarrollo individual y para adquirir conocimien- tos, habilidades y destrezas indispensables para la futura incorporación del individuo en el ámbito laboral en pro de la sociedad. Asimismo, existe la concepción de que la educación, además, es un factor de progreso cultural y material para las clases desfavorecidas.
En una relación de causa-efecto, el axioma formula que a través de la educación se mejoran las con- diciones de vida, prosperidad que se cuantifica a partir de parámetros económicos como son el nivel salarial, los bienes materiales o el nivel de consumo. Al respecto, Bazdresch (2001, p. 65) escribe: “Tal idea consiste en términos generales en estimar como un bien de gran importancia a la educación, en tanto base, medio sine qua non y forma privile- giada de conseguir una posición económica y social más elevada dentro del conjunto social”.
El postulado anterior es el de mayor difusión y, en general, de aceptación por parte de los gobiernos, los organismos de educación y la sociedad. En Méxi- co, el Programa Sectorial de Educación 2007-2012 del Gobierno Federal corrobora el axioma cuando enuncia: “La educación ha tenido y tiene un papel fundamental en el desarrollo de México”. En rela- ción con la pobreza y los pobres, se especifica que “para ellos la escuela es, muchas veces, la única oportunidad de prepararse para un mejor futuro y romper así el vínculo que liga la pobreza con la marginación y la ignorancia” (SEP, 2007, p. 2).
En forma menos optimista, algunas posturas teó- ricas, más que diferir, precisan la relatividad de la afirmación de la educación como medio de desarro- llo, para erradicar la pobreza o mejorar el nivel de vida. Entre las aportaciones de trascendencia está la de los sociólogos Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron. Bourdieu, aunque no se refería especí- ficamente a los pobres, afirmó que “los sectores ignorantes pueden ser liberados mediante el saber y que el saber es portador de cambios” (Bourdieu, 1998, p. 146). Ambos autores, a través de la publi- cación Los herederos, pusieron al descubierto cómo las instituciones escolares legitimaban y reforzaban desigualdades sociales de origen. Explicaron los mecanismos de elección de elegidos y de produc- ción de las percepciones sociales de su justificación, y por lo tanto, de aceptación sumisa de la selec- ción social de los propios perjudicados (Bourdieu y Passeron, 2004, XXIV). La herencia cultural, que posteriormente fue parte de la conceptualización de capital cultural que instituyó Bourdieu, es un factor que contribuye a mantener el estatus quo de las clases privilegiadas. En Los herederos se com- probó que los estudiantes más favorecidos deben a su medio de origen, hábitos, entrenamientos y actitudes que les sirven directamente en sus tareas académicas, además de saberes y un saber-hacer, gustos y un “buen gusto”, cuya rentabilidad aca-

