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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 12, No12, ENERO - DICIEMBRE 2013
Coordinación de Promoción de Valores Humanos
Una vez detectada la problemática, es importante dar atención tanto a la víctima como al victimario (bully), ya que de igual manera requieren ayuda profesional y en el caso del victimario, es impres- cindible detener el crecimiento de violencia o las agresiones mal manejadas que podrían llevarlo a involucrarse en actividades antisociales y/o delicti- vas, tanto dentro como fuera del ambiente escolar (Mendoza, 2011).
Cuando el equilibrio se rompe, se produce un des- orden en el manejo de la agresividad que provoca que se salga de control y se convierte en violencia destructiva (Kalbermatter, 2006).
La violencia escolar es un problema mundial que se presenta de una u otra forma en las instituciones educativas a todos los niveles, aunque en diferentes grados y debe ser atendido como una prioridad inobjetable. En los países nórdicos, los programas para disminuir las expresiones de violencia escolar son una prioridad y es una preocupación que ha permeado a otros países que ahora están estudian- do la aplicación de los modelos de cambio en las instituciones educativas.
Los momentos traumáticos vividos en las escuelas podrían no ser superados en el tiempo, tanto por la víctima como por el victimario, tendiendo a generar sentimientos negativos, especialmente de baja autoestima. Los diálogos y patrones negativos de conducta, aunados a otras variables del entor- no y a la deficiente formación en valores, muchas veces debido al efecto de familias disfuncionales, desintegradas o de padres ausentes por razones de trabajo, ocasionan que los individuos no puedan administrar adecuadamente sus recursos frente a las adversidades.
Cuando llegan a la edad adulta, dependiendo de sus perfiles individuales y la red socio-familiar que les da soporte, pueden tornarse en personas incapaces de establecer vínculos, adoptar un comportamiento agresivo para el resto de su vida. Esto puede después ser transferido a su entorno, ya como padres, como empleados (workplace bullying y/o mobbing)
Las ideas destructivas, la actitud de auto rechazo y auto violencia, también son características que acompañan a ambas partes. En ese sentido, los ado- lescentes aplican la violencia en otros, pero también en muchos casos en sí mismos, a través de cortes con navajas en la piel, algunos tipos de tatuajes, se pro-
ducen edemas por golpes auto infligidos, se colocan en situaciones de peligro extremo exponiéndose al límite. Esto a veces es difícilmente detectable por los padres a tiempo, ya que procuran ocultarlo todo el tiempo posible.
Generalmente, las personas violentas o violentadas, tienden a ser pesimistas, controladoras, manipu- ladoras, que no miden sus límites de agresión, no actúan con prudencia, no ejercitan la voluntad ni el sentido común y pueden llegar a intentar o co- meter suicidio.
Según datos del Instituo Nacional de Estadística. Geografía e Informática (INEGI, 2011), el número de fallecimientos por lesiones auto infligidas inten- cionalmente fue de 413 personas, de las cuales 328 eran de sexo masculino y 85 de sexo femenino. Por otra parte, INEGI registra para 2011, la información relacionada con suicidios en personas de ambos sexos, y las agrupa por edades como sigue:
Cuadro 1. Número de fallecimientos por suicidios y por edades
Rango de edades (Hombres y mujeres)
Número de fallecimientos
5 a 14
19
15 a 24
151
25 a 34
69
35 a 44
76
45 a 64
69
65 en adelante
0
Total
384
Fuente: INEGI, 2011
Como se observa, en el año 2011 el mayor número de suicidios recayó en niños y jóvenes en edad escolar, principalmente niveles medio y medio superior con un 44.27% en total, de los cuales el 21 % correspon- dió a varones y el 23.27% a mujeres.
La sumisión de la víctima es un perfecto engranaje con el abuso del poder del victimario, quien puede llegar a acorralar a la víctima hasta el punto de no encontrar alternativas para seguir adelante y no sabe cómo pedir ayuda. Al no encontrar el apoyo su- ficiente, toma decisiones inadecuadas sobre su vida.
Según Neufeld, citado por Mendoza (2011), los victimarios son personas que no saben manejar sus emociones y calcula que tienen una disminución de hasta un 80% de sus sentimientos en comparación con un joven normal de su misma edad. Esto implica

