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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
Ciencias Sociales y Humanidades
El vivir la tensión de verse castigado y rechazado por su sociedad y por los suyos, hace que muchos reclusos pierdan (parcial o definitivamente) un gran valor humano: la confianza en sí mismo, en las personas y en las instituciones sociales, lo que produce efectos negativos a su posterior reinserción y provoca estados de crisis en su sistema de valores sociales, morales, políticos, religiosos y familiares, generando y acumulando agresi- vidad, dureza de sentimientos, sensación de abandono, intentos suicidas y desde luego, su multireincidencia delictiva, lo que se ve reflejado en el incremento anual en el número de personas recluidas.
En la tabla 1 se aprecia un comparativo entre el total poblacional de las instituciones capitalinas en la primer quincena del mes de septiembre de 2006 y el correspondiente a la primer quincena del mes de febrero de 2009. En un periodo apenas superior a los dos años, es posible observar un alarmante incremento de 5, 971 personas, lo que equivale a un 18.20%.
Tabla 1. Comparativo del incremento en la población interna en instituciones de reclusión del Distrito Federal. Septiembre 2006 - Febrero 2009.
Centro
2006
2009
Diferencia
Incremento %
Reclusorio preventivo varonil Norte [RPVN]
9,844
12,098
2,254
22.89%
Reclusorio preventivo varonil Oriente [RPVO]
9,549
11,855
2,306
24.14%
Reclusorio preventivo varonil Sur [RPVS]
6,376
6,846
470
7.37%
Centro Varonil de Rehabilitación Psicosocial [CEVAREPSI]
338
364
26
7.69%
Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla
1,584
1,857
273
17.23%
Centro de Ejecución de Sanciones Norte
299
294
-5
- 1.7% *
Centro de Ejecución de Sanciones Oriente
303
382
79
26.07%
Penitenciaría Varonil Santa Martha Acatitla
1,812
2,348
536
29.58%
Centro de Readaptación Social Varonil Santa Martha Acatitla [CERESOVA]
2,505
2,531
26
1.03%
Centro Femenil de Readaptación Social Tepepan
183
177
-6
- 3.38% *
Centro de Sanciones Administrativas
7
19
12
271%
GRAN TOTAL
32,800
38,771
5,971
18.20%
* El decremento se refleja en función de la movilidad de la población por traslados, mas no por egreso.
Fuente: Gobierno del Distrito Federal. Subsecretaría del Sistema Penitenciario del Distrito Federal. Estadística de movimiento diario de la población penitenciaria. http://www.reclusorios.df.gob.mx/reclusorios/estadisticas/index.html. Recuperado el 11 de febrero de 2009.
Tal es el ambiente dentro del cual se desarrolla el recluso promedio y de esta manera, la comunicación or- dinaria se convierte en la más depreciada dentro del sistema carcelario por la reducción de la convivencia interpersonal, la pérdida o nula existencia de intereses comunes, la falta de oportunidades ocupacionales (no olvidemos que “el ocio es la madre de todos los vicios”) o bien, por la presencia inmutable de los elementos de custodia, que continuamente impiden el trato frecuente entre los mismos internos para evitar complici- dades o asociaciones delictuosas.
Pero, ¿por qué estudiar la comunicación dentro de las prisiones? Aun cuando se trata de instituciones con reglas de operatividad, convivencia y disciplina específicas orientadas a la compurgación de las sentencias, no son un ente aislado de la sociedad. Por el contrario, pertenecen a la misma y conservan elementos comunicativos de ésta y con relación a ésta, pero los adecúan a su propio contexto para que, a la usanza de Sócrates, se lleve a cabo un mutuo conocimiento en función de una relación de reciprocidad entre el individuo y su entorno.
La prisión es una “sociedad dentro de la sociedad” y tiene su propio reglamento interno. Al margen del de- recho penitenciario, se establecen costumbres penitenciarias o caneras –sic-, es decir, códigos internos que no son más que un conjunto de reglas no escritas pero presentes, impuestas por medios de violencia que se


































































































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