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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
Ciencias Sociales y Humanidades
como soy reo humilde y no influyente, me tengo que ganar el dinero para comer...” (Colín, 1997, p. 113).
El mito en la prisión y sus rituales de permanencia
Aun cuando nos parezcan irracionales desde nuestra perspectiva moderna, e incluso sean considerados erróneamente como sinónimo de lo falso (“mitoma- nía” se define en la actualidad como la compulsión a mentir) los mitos junto con sus rituales presentan uno de los principales aspectos para la constitución de nuestra identidad histórica, social y cultural. Ya lo afirmaba Roland Barthes al sostener que “el mito es un sistema de comunicación, un lenguaje y como tal, representa un modo de significación” (Barthes, 1991, p. 199) al que el hombre ha recurrido desde tiempos remotos para intentar –al menos- una ex- plicación suficiente –o una aproximación- respecto de su mundo y su propia existencia.
Todo mito es la narración de un origen sagrado que da sentido a la vida. Pero si bien en apariencia su análisis es más frecuente en las culturas de oriente, la necesidad mítica es mas obvia en los países occi- dentales, ya que el origen de muchos de nuestros problemas, incluyendo la presencia de sectas y la adicción a las drogas, por mencionar sólo unos ejemplos, puede atribuirse a la ausencia de mitos y valores que nos den, como individuos, la seguridad interna que necesitamos para vivir adecuadamen- te nuestros tiempos, ya que el mito se erige como la principal herramienta para la comprensión de nosotros mismos y dar así sentido a nuestras vidas buscando nuestras raíces en las más remotas anti- güedades como sostiene Cassirer.
El mito es un fenómeno cultural complejo que puede ser encarado desde varios puntos de vista. En general, es una narración que describe y retrata en lenguaje simbólico el origen de los elementos y supuestos básicos de una cultura. La narración mí- tica cuenta, por ejemplo, cómo comenzó el mundo, cómo fueron creados seres humanos, animales y héroes, así como el origen de ciertas costumbres o formas de actividad humana.
El mito se manifiesta a través de rituales o ritos, es decir, con todas las ceremonias o prácticas colectivas que representan al mito en tanto la apertura a lo otro, a lo inconmensurable. Con la práctica del ritual el individuo se abre al mito, se transforma tras serle revelado el misterio, gracias a lo cual se manifiesta la consagración. Mediante estas prácticas colectivas,
el individuo trata de relacionarse con Dios, o mejor aún, con “su Dios”, a través de gestos y actos mate- riales que se han de cumplir.
El estudio más extenso de los mitos desde la pers- pectiva de la psicología, sin embargo, corresponde al investigador estadounidense Joseph Campbell. En Mitología primitiva, el primero de los cuatro tomos de Las máscaras de Dios, combinó hallazgos de la psicología profunda (sobre todo jungiana), teorías de difusión histórica y análisis lingüísticos —como formas míticas de expresión—, para formular una teoría general del origen, desarrollo y unidad de todas las culturas humanas, señalando las coinci- dencias y divergencias entre el simbolismo onírico (relativo a los sueños) y ciertos elementos caracte- rísticos de los mitos. Así, Campbell establece que la mitología, como la puesta en práctica del funciona- miento del mito más allá de la razón, opera por un sistema de relaciones; de ahí que se esquematice en función del inconsciente. Las funciones primordiales de la mitología son:
• Iniciática.- La transición del hombre de un estrato inocente a otro superior.
• Mística.- La revelación del misterio detrás de lo perceptible.
• Cosmológica.- Concepción de la imagen del mundo, la cual cambia según la época. Explica el origen del universo de manera misteriosa.
• Sociológica.- Es cohesionante y valida el orden social a través del rito.
• Pedagógica.- Educa y guía al hombre en las crisis de su vida (Campbell, 1990).
Existen numerosos ejemplos de ritos de iniciación, que corresponden a estructuras sociales y a horizon- tes culturales diversos, pero que en general asignan una función de primer orden a la ideología y a las técnicas de iniciación, como pruebas de pubertad, ritos de admisión o manifestaciones de revelación, que traen consigo el ingreso voluntario a determi- nados grupos.
El rito más frecuente y claramente distinguible es la iniciación. Mircea Eliade explica que estos ritos son una manifestación de las relaciones místicas entre el grupo y sus seres sobrenaturales tal y como fueron establecidas en el orden de los tiempos, es

