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Ciencias Sociales y Humanidades
rendimiento y en última instancia en el fracaso es- colar de los alumnos. El nivel de ingreso familiar, en general, es el factor que determina la posibilidad de acceso y permanencia escolar. Al respecto, si el salario no permite la satisfacción de las necesida- des básicas de subsistencia (alimentación, vestido, salud y vivienda), la educación queda en segundo término o simplemente se descarta, más aún si existe el reconocimiento de que no siempre es una garantía, ya no se diga para obtener un mejor em- pleo, sino simplemente para conseguirlo, asegurar una movilidad social o vivir mejor.
El objetivo de la investigación fue identificar al- gunas variables de relación entre la pobreza y la educación y viceversa, así como constatar si en la sociedad persiste la idea de la educación como vía hacia mejores condiciones de vida. Es convenien- te aclarar que en ningún momento se pretendió estudiar la pobreza y su medición; simplemente se otorgó un preámbulo de referencia. Asimismo, tampoco se pretendió agotar el tema de la rela- ción pobreza-educación, dada su complejidad; la aportación fue confrontar los fundamentos teóricos con la realidad del grupo de estudio (los pobres) respecto al tema de la educación, así como incentivar nuevas líneas de investigación a partir de las conclusiones.
El marco teórico se elaboró a partir de los siguien- tes trabajos: Educación y pobreza: una relación conflictiva, de Miguel Bazdresch; Horror económi- co, de Viviane Forrester; Los herederos, de Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron, así como de las aportaciones del simposio internacional “Edu- cación y Pobreza: de la Desigualdad Social a la equidad”, que se efectuó en 1995. En cuanto a la definición y medición de pobreza, se consideró la perspectiva de Peter Townsend y de Julio Boltvinik, y se utilizaron algunos documentos oficiales de apoyo: La medición de la pobreza, de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), y la Ley General de Educación y el Programa Sectorial de Educación 2007-2012 del Gobierno Federal. Para conocer la opinión de los pobres sobre educación se utilizaron los resultados de la encuesta titulada Lo que dicen los pobres, que realizó la Sedesol en el año 2003, así como la publicación Desmitificación y nuevos mitos sobre la pobreza, que coordinó Miguel Székely.
La investigación Lo que dicen los pobres recopiló tres mil entrevistas a personas mayores de 18 años pertenecientes a hogares en situación de pobreza
con representatividad nacional: 45 municipios de 29 estados del norte, centro y sur del país, tanto del ámbito rural como urbano. El trabajo no tuvo como propósito establecer la relación pobreza- educación; sin embargo, se abordó el tema de forma alterna, más en las respuestas que en las preguntas de la encuesta.
Desarrollo
Marco teórico
La pobreza, un fenómeno socioeconómico de diversas causas, carece de una definición única de aceptación general debido, entre otras razones, a que la conceptualización está estrechamente vincu- lada con la medición del fenómeno. En consecuen- cia, son tantas las definiciones como los métodos para medir la pobreza. La definición de pobreza es, por lo tanto, relativa en el tiempo y en el espa- cio. En su medición, como afirma Boltvinik (2003), interviene inevitablemente una dimensión moral.
La Real Academia Española define pobreza de forma abstracta como cualidad de pobre, y este concepto, a su vez, como necesitado o que no tiene lo necesario para vivir (Real Académica Española, 2009). La principal ambigüedad de la definición es identificar qué es aquello que se considera necesa- rio para vivir, pues se carece de referencia alguna sobre parámetros o especificaciones. Si definir el concepto de pobreza es una tarea complicada, no lo es menos la selección de las variables para iden- tificar quiénes son pobres y en qué grado. En gene- ral, a la elaboración de una definición de pobreza, le antecede la elección de una metodología de es- tudio y de los indicadores para medir el fenómeno. En su mayoría, los métodos para medir la pobreza se valen de elementos perceptibles y cuantificables, principalmente de tipo económico, como son los bienes materiales que se poseen (inmuebles), los ingresos que se perciben o el poder adquisitivo (nivel de compra o de consumo). En otros casos, los métodos se utilizan o complementan con in- dicadores no monetarios (nivel de escolaridad, participación en mecanismos de decisión colectiva, acceso a los servicios públicos –luz, agua, drenaje–, mortalidad infantil e inseguridad) (Sedesol, 2002).
El Banco Mundial (BM), por ejemplo, determina el umbral o línea de pobreza a partir del ingreso; la
INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
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