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Ciencias Sociales y Humanidades
Los efectos de la pobreza en la educación
La pobreza afecta a la educación tanto de quien la otorga (gobierno, instituciones) como de la pobla- ción que la recibe o se pretende que la reciba. Para José Ángel Pescador, representante de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 1994, son tres los fac- tores de la pobreza que más afectan a la educación: la cuestión de la alimentación, porque la ausencia de ésta o la baja cantidad produce desnutrición que, en general, conlleva un bajo rendimiento escolar; la mala salud, con consecuencias directas y de corto plazo (inasistencia e incumplimiento de actividades), y la alta natalidad, que ocasiona problemas de cobertura y acceso (Pescador, 1995). Asimismo, la atención de la educación por parte del Estado está supeditada a un presupuesto que siempre será desigual en relación con los problemas del rezago educativo; igualmente, es la situación económica de cada individuo o familia la que deter- mina el ingreso, la permanencia o el rendimiento escolar de cada alumno.
El artículo tercero de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos establece que todo individuo tiene derecho a recibir educación básica (prees- colar, primaria y secundaria) de forma gratuita y laica. El Estado, a través de la SEP, imparte la edu- cación básica en el país en sus diferentes niveles y modalidades (edad, grupo social, plan de estudio). La gratuidad de la educación incluye el uso de las instalaciones (escuela), los servicios que ahí se otorgan (docentes y administrativos) y la dotación de libros de texto para los seis grados de educación primaria. El Distrito Federal además brinda de forma gratuita los útiles y el uniforme escolar. No obstante, esta gratuidad no es garantía del cum- plimiento del artículo tercero o del derecho a la educación si las condiciones económicas familiares o individuales no permiten siquiera satisfacer las necesidades básicas de subsistencia. En consecuen- cia, el cumplimiento del derecho a la educación no es sólo cuestión de gratuidad, voluntad o puesta en marcha de programas compensatorios, sino de una situación económica favorable o de condiciones de vida que permitan el ingreso y la permanencia en la escuela. Así, pues, la pobreza es uno de los principales factores –o el principal– que impide el cumplimiento y gozo del derecho a la educación. En opinión de Atilio Boron y Carlos Torres (1995), “[...] es impensable la solución del problema de la educación sin resolver, simultáneamente, el proble- ma de la pobreza” (Boron y Torres, 1995, p. 112).
En diferentes formas, situaciones y contextos, el factor pobreza influye tanto en el ingreso de los alumnos a la escuela, como en su permanencia y desempeño en ella. El trabajo infantil posiblemente sea una de las causas de mayor impacto en relación con el ingreso, la deserción y las bajas calificaciones de niños en edad escolar (Didriksson, 2009). Según la Secretaría del Trabajo, en 2008 en México traba- jaban más de 3.5 millones de niñas y niños entre 5 y 17 años de edad. Las niñas además realizaban una jornada de trabajo extra sin remuneración en tareas que iban desde el cuidado de hermanos y la limpieza hasta la elaboración de alimentos y el acarreo de agua y combustible (Sánchez, 2009). Bleyra (2005) afirma que “El trabajo infantil pasa a ser explotación laboral infantil cuando las condi- ciones en las que se encuentran estos niños y niñas dificultan su acceso a la escuela”.
En el caso de que el problema de ingreso haya sido resuelto, continúa el de la permanencia y el apro- vechamiento. Los motivos de la deserción escolar son diversos, siendo la falta de recursos económicos una de las principales causas, en particular cuando los alumnos trabajan más por fuerza que por vo- luntad y su inasistencia a la escuela es frecuente. A esa inasistencia se suma el bajo desempeño escolar, que finalmente propicia la deserción. En el medio rural, de manera frecuente, los niños dejan de ir a la escuela en temporada de cosecha, lo que ocasiona la disgregación de conocimientos sin aparente relación.
Los alumnos que asisten a clases sin probar ali- mento y que además permanecen en estado de ayuno durante la jornada escolar, tendrán un desempeño deficiente por la falta de atención y la inconsistencia o no realización de actividades; asimismo, tendrán estados de ánimo divergentes como cansancio o inquietud. La situación se agu- diza si el alumno presenta algún grado de desnu- trición, circunstancia que en su mayoría implica bajas calificaciones y/o reprobación. Aparte de las consecuencias educativas, este factor también repercute posteriormente en el ámbito laboral y posiblemente en la perpetuación de la pobreza. Al respecto, los autores de la investigación Efectos de la desnutrición sobre el desempeño académico de los escolares afirman:
Más aún, el rendimiento escolar determina en cierta medida la inserción laboral a una edad temprana, por lo que el vínculo desnutrición-bajo rendimiento
INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
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