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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
Ciencias Sociales y Humanidades
La revista académica, como medio de comunicación, queda inserta en el ámbito de la cultura, de ahí la importancia de retomar algunos conceptos relevan- tes en torno a este tema, pues es imposible ignorar el contexto cultural en el cual se produce esta forma de comunicación y su impacto en la adquisición del capital cultural del individuo.
Comunicación y cultura
Las publicaciones como medio de comunicación se encuentran enmarcadas dentro de un proceso determinado por los convencionalismos culturales y simbólicos del contexto en donde se produce. Esto plantea que el contexto de consumo es un ámbito donde la práctica, como lo es el leer revistas, ad- quiere sentido por el hecho de que éstas son fuente de diálogos u objeto de comentarios y discusiones, hasta el punto que los procesos de comunicación iniciados por la revista se extienden más allá del mo- mento inmediato de su consumo y llegan a constituir motivos para conversaciones a través de las cuales se re-significan los contenidos de estos mensajes.
Comunicar es poner en común algo, según lo cual la comunicación es un proceso que implica una serie de operaciones secuenciales, recurrentes, acumulativas y progresivas, que debe permitir el establecimiento de acuerdos comunes entre personas. Partiendo de este supuesto, los elementos considerados como fundamentales para la comprensión de lo que ocurre durante este proceso son: la expresión, la significación, la información, la interpretación y la verificación como el proceso inverso que permite cerrar el círculo de la comunicación (García, 1996).
La relación que existe entre el mensaje, el referente y el marco de referencia es dinámica; un mensaje tiene la capacidad de ampliar el marco de referencia, y debe existir congruencia entre estos elementos para que sea posible la comunicación dentro de un contexto cultural.
La cultura no es sólo una simple manifestación de acciones aisladas de los individuos, sino representa una expresión de las estructuras por las cuales han transitado los sujetos, es la concreción del proceso de socialización, del cual han sido partícipes, en don- de la comunicación, sin duda, es fundamental, así como las pautas de comportamiento interiorizadas e introyectadas. El proceso simbólico representa una parte importante de la cultura social de nuestra ac- tualidad. La cultura así entendida, ha sido vinculada
de manera explícita por Lévi-Strauss con el mundo de los símbolos, postulando así que la cultura per- tenece íntegramente al mundo simbólico. A partir de este planteamiento, y retomando la propuesta de Clifford Geertz (1992) y John Thompson (1998), la cultura tendría que concebirse como la organiza- ción social del sentido como pautas de significación, transmitida y encarnada históricamente en formas simbólicas, mediante las cuales los individuos se comunican y comparten sus experiencias, concep- ciones y creencias.
Bajo este esquema de cultura, y orientados hacia los diferentes hechos y fenómenos culturales que sustentan la configuración del capital cultural de un individuo, los diferentes ámbitos que determinan este capital son la familia como núcleo central de so- cialización, la religión, los medios de comunicación y el capital escolar, usando el término empleado por Bourdieu (2002). Para el caso del presente estudio sólo se retoman los ámbitos correspondientes al capital escolar y a los medios de comunicación, como los dos factores de mayor influencia.
Existe una fuerte relación que une a las prácticas cul- turales con el capital escolar, factores esenciales para el objeto de estudio de la presente investigación. De acuerdo con la definición expresada por Bourdieu, el capital escolar se emplea como el término que hace referencia a los “conocimientos y formación adqui- ridos en todos y cada uno de los niveles y formas de enseñanza, desde los más elementales a los más elevados y desde los más teóricos a los más prácti- cos” (Bourdieu, 2002, p. 9). Conociendo la relación establecida entre el capital cultural heredado de la familia y el capital escolar, sería imposible atribuir a la sola acción del capital escolar la formación del capital cultural del individuo, debido a que este capital escolar es el producto garantizado de los resultados acumulados de la transmisión cultural por la familia y la transmisión cultural asegurada por la escuela.
Aunado a este capital escolar, encontramos a los medios de comunicación, los cuales, debido al gran auge que han cobrado, modifican la concepción de cultura en la actualidad, debido a que desempeñan un papel importante en este proceso de globaliza- ción. En nuestros días es muy frecuente encontrar- nos que gran parte del capital cultural con el que cuenta el individuo, proviene y está influenciado por la cantidad y la calidad de la información a la que tiene acceso y por la que es bombardeado.


































































































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