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Ciencias Sociales y Humanidades
La principal función mediadora dentro de la so- ciedad la realizan los medios de comunicación de masas; ni la familia, la escuela o la religión son ya espacios de socialización. Los mentores de la nueva conducta son el cine, la publicidad, la televisión, que comienzan ejerciendo influencia en los individuos, generando en un principio cambios superficiales y terminan transformando los aspectos morales más profundos. Los medios de comunicación se han convertido en una fuente importante en la adqui- sición del capital cultural del individuo, aportando esquemas y referentes que son utilizados para la construcción de sentido y significación.
El capital cultural del individuo le otorga una ma- nera de interpretar el entorno, así como un lugar dentro del sistema social en donde se desenvuel- ve, permitiendo de esta manera la regulación de sus relaciones sociales dentro de una comunidad. En este sentido, para introducirse al estudio del consumo de los medios editoriales producidos por una institución de educación superior, es necesario abordar este proceso, desde las diferentes esferas en donde se lleva a cabo la adquisición del capital cultural del individuo, así como el significado y uso social que le otorga a este consumo. Debido a la vinculación que existe entre cultura y el mundo simbólico, dentro del cual se circunscriben las publi- caciones académicas, es pertinente la comprensión de este proceso de introyección a partir de la visión semiótica, la cual ofrece elementos esenciales para el presente análisis.
Propuesta semiótica
Si la cultura está constituida por sistemas de significa- dos, el vínculo entre cultura y comunicación se hace evidente dentro de toda práctica social, y retomando lo dicho por Umberto Eco (1976), toda cultura ha de ser estudiada como un fenómeno comunicativo, y cualquier aspecto de la cultura se convierte en una unidad semántica, por lo que las leyes de la comuni- cación son entonces las leyes de la cultura.
Dentro del proceso comunicativo, quien realmente se encarga de la decodificación e interpretación, otorgándole sentido al discurso, es el destinatario del mensaje, por lo que la praxis del signo, así como su sintaxis y su semántica, funcionan como una tota- lidad. El proceso de comunicación únicamente podrá darse sólo si existe un código, definido como un sis- tema de significación donde se encuentran reunidas las entidades presentes y las ausentes (Eco, 2005).
Lo anterior justifica el empleo de la semiótica como herramienta de análisis para esta investigación, dado que la semiótica estudia todos los procesos culturales como procesos de comunicación y cada uno de ellos parece subsistir sólo porque debajo de ellos se establece un proceso de significación (Eco, 2005). Debido a que este estudio está sustentado en la práctica del objeto de diseño en su interacción con el usuario, se ha retomado el modelo planteado en un principio por Peirce y continuado por Morris, quienes proponen la división de esta disciplina en tres ramas: la sintaxis, la semántica y la pragmática.
El objeto de estudio de la semiótica lo conforman las situaciones o acontecimientos semióticos que se producen en el momento en el que un signo aparece en escena. En estos acontecimientos toman parte tres factores: el contenido del signo o propiamente dicho, su significado; el medio a través del cual se comunica ese significado, constituido por el sig- nificante, el signo en sí; y por último los usuarios del signo. Las relaciones que surgen de estos tres factores dan lugar a tres ramas de estudio dentro de la semiótica: la sintaxis, cuyo objeto de estudio es la relación que existe entre los signos de un discurso; la semántica, que estudia la relación entre los signos y los contenidos que se significan; y la pragmática, la cual tiene como objeto de estudio la relación entre los vehículos de signos y los usuarios (Beuchot, 2001).
Con un enfoque conductista del estudio del len- guaje, Morris (1985), continuando con el estudio de Peirce, realiza el planteamiento de que la semiótica era la ciencia general de los signos y establece al sig- no como una tricotomía compuesta de un vehículo sígnico (el signo), un designatum (lo que designa o referente) y un intérprete o usuario del signo.
Esta tricotomía de Morris ha servido como base para establecer las tres disciplinas, las cuales han sido desarrolladas principalmente en el ámbito de la lingüística, y la propuesta de Esqueda (2003) para trasladar este tipo de gramática hacia un lenguaje visual es la siguiente: la descripción de la compe- tencia semántica del diseñador al interpretar por medio de las herramientas propias de su disciplina los enunciados lingüísticos para la generación del mensaje; una gramática del lenguaje visual, que consiste en la explicitación de dichas competencias para, de esta forma, sustituir las afirmaciones intui- tivas y pocas veces sistemáticas sobre la gramática del mensaje gráfico. Esta gramática tendría como finalidad la descripción de las reglas que generan
INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
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