Page 70 - InvUnivMult2009
P. 70
70
INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 8, No8, DICIEMBRE 2009
Ciencias Económico Administrativas
seguido por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y en tercer lugar por el Partido de la Revolu- ción Democrática (PRD).
Si bien el e-gobierno fue concebido como una herramienta que facilita la consecución de los objetivos de una administración pública moderna, tales como el combate a la corrupción, una gestión transparente, responsable, oportuna y la provisión de servicios de alta calidad bajo parámetros de eficiencia y eficacia, además de promover los va- lores democráticos, también es cierto que resulta prematuro aún evaluar si efectivamente el avance de las TIC, en el quehacer de la administración pública, por sí mismo tiene tal potencial de tras- formación y si es posible hablar en la actualidad de una “gobernabilidad electrónica democrática”.
Para que los gobiernos puedan reinventarse, ac- tualizarse, acercarse a los ciudadanos y realizar aportes importantes al desarrollo de los países, es preciso entonces implementar el e-gobierno, tal y como lo sostenía Gore. En todo caso, la tras- formación de las pautas culturales en la relación gobierno-sociedad parecen ser más determinantes por el momento para mejorar los servicios del gobierno, sobre todo, en los países en desarrollo o que atraviesan transiciones políticas. Para Jerry Mechling, director del Proyecto de Educación Ejecutiva del e-gobierno de Estados Unidos, el gobierno electrónico no es un asunto estricta- mente tecnológico, sino que “implica el reto de una reforma organizacional, económica, política y social” (Mechling, 2005, p. 22).
Por lo regular, es posible lograr que los sectores público y privado trabajen juntos y con éxito en la consecución de un objetivo, un plan, un programa o una acción emergente. No obstante, conseguir que dos o más dependencias públicas se reúnan, se coordinen y cooperen exitosamente es otra realidad; al respecto comenta Carlos Fabián Fontes Martínez:
Una política pública como lo es el gobierno electrónico, se enfrenta a que los funcionarios y empleados trabajan primero para proteger los intereses de sus propias dependencias y en consecuencia sus intereses personales. “...” Ello se debe, entre otras cosas, a que los servidores públicos trabajan en una cultura dominante que considera a la información como un bien secre- to, que debe ser escondido y excepcionalmente compartido (Fontes, 2003, pp. 41-42).
Cada institución o dependencia del gobierno cuan- ta con sus propios métodos, reglas, sistemas y pro- cedimientos de trabajo. El desarrollo desigual en materia informática provocó que cada dependen- cia o institución tuviese su propia área de sistemas, con sus propias políticas, estrategias y configura- ciones en sus redes y equipos. Las TIC deben servir para unificar y no para desconectar a las agencias y dependencias del gobierno. Si los responsables del gobierno electrónico no colaboran entre ellos, en la administración pública se presentaran casos de dispendio, duplicidad y complacencia burocrática. Para Fontes (2003), si las bases de datos no pueden converger y conectarse, el e-gobierno nunca podrá funcionar con todo su potencial: “varias familias mexicanas recibieron dos viviendas de interés so- cial, una por parte del INFONAVIT y otra por parte del FOVISSSTE precisamente porque las bases de datos de ambas instituciones nunca se cruzaron y ello provocó una injusta doble asignación de vivienda de interés social a una misma familia”. (Fontes, 2003, p. 46). De esta forma, se requiere de la colaboración de todas las administraciones públicas del país, con el propósito de encontrar el punto de intersección entre las necesidades de los ciudadanos, el e-gobierno y las soluciones que ofrecen las empresas de tecnología.
El personal al servicio del Estado y el gobier- no electrónico en México
El principal obstáculo para la implementación del e-gobierno, no sólo es tecnológico, sino humano, ya que hace falta una gran voluntad política y la capacidad para romper con viejos vicios burocrá- ticos, rivalidades entre dependencias y temores laborales –fundados o infundados-, lo mismo que actitudes paternalistas y obsoletas por parte de los secretarios de Estado o los funcionarios pú- blicos que ocupan puestos de mando.
Aunado a lo anterior, la resistencia cultural al cambio ha sido uno de los obstáculos más grandes para la oferta de bienes y servicios públicos en línea. Siempre hay funcionarios y empleados que resienten la implementación de la tecnología en su rutina diaria, que se muestran reacios a cambiar y que se mantienen fieles a las formas tradiciona- les. No importando cuánto hayan mejorado los procesos, los funcionarios públicos y empleados necesitan tener evidencias reales de los beneficios del e-gobierno, lo cual facilitará la adopción de la cultura electrónica y digital: “Todavía quedan

