Page 50 - InvUnivMult2011
P. 50

50
INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 10, No10, DICIEMBRE 2011
Facultad de Ciencias Humanas
La agresividad es común al lobo y al humano. La violencia, no. La violencia depende íntimamente de lo aprendido a lo largo de la historia personal de cada uno. Según sea lo aprendido, se actuará en el campo agresivo. Si se ha aprendido que la vida del otro no vale nada, no será difícil saltar por enci- ma de ese mandamiento impreso por la evolución en nuestra naturaleza que nos ordena no matar a un miembro de nuestra especie. La violencia en definitiva, es una resultante de la incidencia de la cultura sobre la biología (Sanmartín, 2002, p.132).
A decir de Sanmartín, el comportamiento hostil es como una línea recta: en un extremo está la agresividad (mera biología); del otro lado está la violencia (socio-cultural); a medida que se avanza en ese continuo, se observa cada vez menos biología y más cultura. Bajo esta perspectiva, la capacidad agresiva es interceptada por ideas, sentimientos, valores y hasta avances tecnológicos que, en ocasio- nes, han llevado a los comportamientos más crueles entre los humanos. Algunas tecnologías como los armamentos, programas mediáticos, comunicación a distancia, entre otras, obstaculizan la acción de los inhibidores de la agresividad, al alejar a la víctima de los ojos del agresor:
Golpear o estrangular implican entrar en contacto con la víctima, con lo que es segura la llamada de las expresiones emocionales [inhibidores] al incons- ciente del agresor. La influencia de esta acción, en cambio se reduce o incluso se anula cuando median las armas y, en particular, aquellas que permiten matar a distancia (Sanmartín, 2002, p.30).
Para fines de la investigación se acota el concepto de violencia–incluida la escolar- como: cualquier acto intencional individual o grupal con la finalidad de causar daño a otra persona o colectivo; el agresor afecta negativamente la integridad física, psicoló- gica y/o moral de las víctimas con lesiones físicas, privaciones, perjuicios materiales, afectaciones psicológicas o exclusión social (Buvinic, Morrison, Shifter y Orlando, 1999 y 2002; Olweus 2004; CEPAL 2008). La autodefensa y los accidentes, en tanto que no son premeditados e intencionales, quedan excluidos del concepto de violencia.
Aunque la cultura determina en última instancia a la biología (edad, sexo y agresividad), cabe aclarar que no todos los contextos, instituciones y características socioculturales ejercen el mismo grado de influencia en los individuos y estratos sociales. La orientación
ecológica de Bronfenbrenner (1979) permite una comprensión del entrecruce de factores cuando se forman los estereotipos y sus impactos, al visualizar a los sujetos inmersos en una comunidad interconec- tada y organizada en cuatro niveles: microsistema o ámbito más cercano a la persona (familia, escuela, amigos); mesosistema integrado por interacciones entre los componentes del microsistema; el exosis- tema conformado por entornos sociales en los que el individuo no participa activamente (medios de comunicación, instituciones de seguridad, salud, etc.) pero que afectan a los ámbitos inmediatos; y el macrosistema referido a la cultura, estructura socioeconómica, valores e ideologías dominantes. Los problemas de conducta –como la violencia en las escuelas- son producto de las características per- sonales en interacción con los diferentes entornos (Ramos, 2008; Frías, López y Díaz, 2003).
Violencia en las escuelas6
En la infancia y juventud temprana el proceso de socialización de los comportamientos sociales aceptables o reprobables, se forman y reconfirman en escenarios del microcosmos (familia, escuela, vecindario). Para el enfoque ecológico (Brofen- brenner, 1979), las interrelaciones entre microsis- temas como el de la familia y los pares, configuran mesosistemas del desarrollo del individuo y entre ellos puede haber relaciones de colaboración, de mutua potenciación, de compensación y/o de opo- sición. Además se construye la identidad personal, la generacional y la social7, donde es importante la calidad de interacciones verticales entre adultos y menores, pero adquiere especial relevancia la clase de relaciones y el feedback entre pares o iguales8. Las relaciones horizontales entre igua- les, sean positivas o negativas, desempeñan un papel relevante en el desarrollo personal y la incorporación en los colectivos; laboratorio social, en el cual se prueba y se edifica el autoconcepto,
6 El concepto de la violencia en las escuelas, a diferencia del con- cepto de violencia escolar, evita culpabilizar sólo a los estudiantes, incluye a todos los actores de la comunidad educativa (autori- dades, docentes, administrativos y padres). La violencia se genera desde las macro-estructuras e ingresa a las aulas con interaccio- nes hostiles que se movilizan en toda la jerarquía escolar y en el plano horizontal (Osorio, 2006). Para fines de esta investigación solamente se examina la relación de maltrato entre alumnos(as). 7 La construcción de la identidad (personal, social y generacional) caracteriza a la etapa juvenil, asociada a la historia individual, familiar y colectiva que permite el reconocimiento de sí mismo, al observarse y auto identificarse; además se busca el recono- cimiento de un sí mismo en los otros significativos o que poseen cualidades que se admiran y desearían poseer ( Dávila León, 2005). 8 Compañeros con semejante desarrollo social, emocional y cogni- tivo, no necesariamente la misma edad.


































































































   48   49   50   51   52