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INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA MULTIDISCIPLINARIA - AÑO 10, No10, DICIEMBRE 2011
Facultad de Ciencias Humanas
todos si tenemos presente lo que dijo el senador estadounidense Hiram Johnson en 1917: The first casualty when war comes is truth (Cuando empieza la guerra, la verdad es la primera víctima).
Este fenómeno abarca a todo el mundo y afecta a los procesos democráticos de todas las sociedades, pues a los medios se les está despojando de una de sus principales características: representar una opción para el debate público. Esta situación preocupa y ocupa a internacionalistas, comunicólogos, politólo- gos, sociólogos, entre otros, pues pone en manos de unos cuantos poderosos el control de la información global que se traduce en un discurso homogéneo a favor de sus intereses políticos y económicos, en detrimento de los derechos de la mayoría de los ciudadanos del mundo.
Respecto a los intereses políticos globales, éstos se pueden apreciar con el terrorismo de Al Qaeda (red terrorista global dirigida por Osama Bin Laden y protegida, al parecer, por el gobierno taliban en Afganistán antes de su derrocamiento por los estadounidenses). Si algo caracteriza a Al Qaeda en la actualidad, es que conjuga las Tecnologías de la Información y la Comunicación TIC’s, con una interpretación tradicional de la yihad:
(...) la yihad, en su acepción colectiva de lucha por el Islam o contra quienes se consideran enemigos de la fe y de solución suprema al alcance de los miembros de la comunidad de creyentes para hacer frente a los desafíos del predominio occidental, (...) se concreta actualmente en forma de terrorismo global. Se con- figura como una violencia de alcance planetario que ha sido desencadenada contra aquellos a los que se caracteriza como impíos, acusados de ignorar con- cientemente la ley divina (Reinares, 2003, pp. 92-93).
Sin embargo, Al Qaeda no representa a todos los afganos ni a todo el mundo islámico, tampoco ex- presa la actitud de todos los árabes –saudíes, iraníes, paquistaníes, sirios, entre otros-, como quieren hacér- noslo creer los medios de comunicación, sobre todo la televisión de los Estados Unidos: “ ... en la sociedad global de la comunicación, son los poseedores de los contenidos los que acaban imponiendo sus criterios a un mercado que, de antemano, no se encuentra protegido por aduanas” (Cebrián, 1998, p. 74).
En cuanto a Irak, los estadounidenses iniciaron una guerra contra ese país (marzo-abril de 2003), bajo el concepto de guerra preventiva, pues aseguraban
que el presidente de esa nación, Sadam Hussein, poseía armas de destrucción masiva, lo cual no sólo no se comprobó, sino que un año después, el mismo gobierno estadounidense reconoció que no había encontrado tales armas. Aunado a lo anterior, mi- litares estadounidenses tomaron como prisioneros, humillaron y torturaron en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, a civiles inocentes, violando así sus derechos humanos (Morris, 2008). A pesar de lo anterior, el escritor, historiador y periodista canadiense Michael Ignatieff (2003) apoya la guerra contra Afganistán y la invasión a Irak, aunque critica la forma en que éstas se han llevado a cabo, de ahí que la legitimidad en el caso iraquí, según Ignatieff, radica en la voluntad de los iraquíes de fundar una democracia y Estados Unidos debe hacer todo lo posible para establecerla.
A los atentados terroristas a los Estados Unidos, hay que agregar los atentados del 11 de marzo de 2004 (también conocidos como 11-M), a los cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid, en España. La sentencia de la Audiencia Nacional atribuyó su autoría a grupos terroristas de tipo yihadista. El atentado se debió al apoyo por parte del gobierno español a la guerra de Afganistán y la invasión a Irak, razón por la cual Bin Laden amenazó a España el 18 de octubre de 2003 en una grabación emitida por el principal canal de noticias de lengua árabe fundado en noviembre de 1996 por el gobierno de Qatar: Al Jazeera. Los ataques se produjeron 2 años y medio (911 días) después de los atentados a los Estados Unidos del 9/11.
Otro atentado terrorista tuvo lugar el jueves 7 de julio de 2005 en Inglaterra, cuando cuatro deto- naciones –tres bombas explotaron en el metro de Londres y una en un autobús de dos plantas- pa- ralizaron el sistema de trasporte público. La BBC News –la primera empresa de televisión y radio del Reino Unido- informó que había encontrado un sitio web, operado por asociados de Al-Qaeda, en el que asumían la responsabilidad por los atenta- dos. Al parecer, los ataques son una respuesta a la participación británica en la invasión a Irak de 2003.
Ante los atentados terroristas a los Estados Unidos, España e Inglaterra, otra gran perdedora es la po- blación musulmana de Norteamérica y Europa. En el periódico mexicano La Jornada del día 8 de julio de 2005, el periodista inglés Robert Fisk señalaba: Ahora, cada uno de nuestros musulmanes será el ‘sospechoso’, el hombre o la mujer de ojos oscuros, el hombre barbado, la mujer con velo ...


































































































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